Publicado en Temporada de cizaña

Taula y su cizaña: La trama que yo no me he inventado

Dice la sabiduría popular que la realidad acaba por superar siempre a la ficción y después de seguir el sumario de la Taula no puedo más que estar de acuerdo. No me creo capaz inventar una trama que supere a esta. Tal vez en Temporada de cizaña me acercase bastante a la realidad pero no creo que haya ninguna novela, ni la mía ni cualquier otra, capaz de construir una trama como la que desgranan esos miles de folios del sumario del caso. Todavía estamos en la fase de los presuntos pero me fascina la complejidad del entramado al que apuntan las declaraciones -interesadas, supongo- que se han ido filtrando en los distintos medios: un sistema de intercambio de favores por billetes de proporciones épicas.

Todavía hay muchos huecos, lo sé. Pero yo, que tengo el pensamiento mal avenido del que se ha pasado horas en compañías poco recomendables empiezo a darle vueltas a la cabeza. Y relleno lo que no sé con lo que imagino. O con lo que aprendí de políticos como Frank Underwood, abogados como Saul Goodman y hombres de -ejem- negocios como Michael Corleone o Tony Soprano. En mis elucubraciones veo un gobierno autonómico en el que los que mandan algo, aunque sea poco, tienen la llave de las concesiones públicas. Unos sobres por aquí, unas buenas comisiones por allá, y esas concesiones cambian de manos a precios exorbitantes. Los altos cargos se encuentran, de la noche a la mañana, con los bolsillos rellenos con un dinero del color de la brea.

Agradecidos a los correligionarios que los mantienen al frente de unas instituciones que les permiten ordeñar la administración hasta esquilmarla derivan parte de esos fondos al partido que, por su bien, debe seguir ganando elecciones. Pero España es una democracia. O intenta aparentarlo. Hay cosas tan poco convenientes como leyes para la financiación de los partidos políticos. Así que ese dinero de procedencia dudosa no puede permanecer en las arcas de partido. La solución es sencilla. Casi diría que brillante si no fuese porque difícilmente puede brillar algo entre tanta mierda: los nuevos reclutas de las listas electorales, que con el paso del tiempo aspirarán también a beneficiarse del sistema, hacen donaciones al partido y este les devuelve íntegramente el importe de sus dádivas en billetitos de quinientos euros sacados directamente del cajón de las mordidas.

Sé que a veces me paso de imaginativo pero en este caso no puedo aplicar aquello tan socorrido de que cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia. Porque, como los viejos telefilmes que emitía Antena 3 antes de ser guay, todo este asunto está basado en hechos reales. Ahí es también donde me invade cierta frustración. Yo me inventé una trama para sostener Temporada de cizaña. Desde luego es una trama que bebe de todo lo que hemos estado viviendo en la Comunidad Valenciana en los últimos diez o quince años (quizá más pero yo solo he llegado a ver lo que se barría bajo las alfombras cuando empecé a trabajar en los medios allá por el 98) y que encaja la desmantelación de los servicios públicos -la televisión en este caso- con la desvergüenza de algunos cargos públicos y también privados. Pero a veces me da la sensación de haberme quedado corto.

En realidad mi versión, aunque diferente en los cauces y las formas, no difiere mucho en el fondo de lo que hoy en día están desvelando los implicados en el caso. Obviamente es un ejercicio de ficción así que supongo que os la podéis tomar como otra manera de asomarse y de comprender cómo ha funcionado la cosa pública en tierras valencianas. Y conste que no soy yo el que lo dice  ¿eh? 😉

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Publicado en Libros, Otras cosas

4 novelas negras diferentes para leer junto a la piscina

Siguiendo el ejemplo de Ángela Belotto y sus recomendaciones literarias para soportar el caloret, yo también me tiro a la piscina (y nunca mejor dicho) y os dejo otras cuatro referencias. Eso sí, como lo mío en los últimos meses está siendo, sí o sí, darle caña a la novela negra, mi propuesta va a estar teñida de género. Negro, claro.

No, tranquilos, no os asustéis que no voy a daros la paliza con que os leáis mi libro. De hecho… sé que todos y cada uno de vosotros ya habéis leído Temporada de cizaña ¿Verdad? ¡¡¡¿¿VERDAD??!!

Bueno pues eso, que cuando os la acabéis -porque se lee a toda prisa, dicen… ;P – igual le pilláis el gusto al policial y buscáis más opciones para seguir en la línea. Yo os voy a dejar cuatro aunque, si me lo permitís, voy a tratar de huir de las novedades, de los títulos más convencionales y os voy a dejar cuatro novelas que, pese a compartir trama y temática detectivesca, se alejan un poco del canon más habitual del género. Porque aunque yo soy muy de Montalbanos y Wallanders, ahora en verano da mucho calor la gabardina. ¡Ahí van!:

  • Mr. Mercedes de Stephen King: es la más convencional, una novela negra casi al uso. Y digo casi porque el maestro del terror no tiene por qué plegarse a los cánones y, aunque esta historia obsesiva de un policía marcado por el único caso que no pudo cerrar, se atiene bien al género, King es mucho King y sabe sacarle punta a los más inquietantes elementos.
  • Ríos de Londres de Ben Aaronovitch: esta sí que no tiene nada de convencional, principalmente porque el protagonista, aunque sea un poli londinense, trabaja en una unidad muy especial que se dedica a investigar crímenes relacionados con la magia. Es como si Harry Potter se hubiese hecho mayor y, ante la falta de oportunidades que le esperaba a su generación, se hubiese metido a madero. Un Londres fantástico -en todos los sentidos- y sentido del humor británico a mansalva. A ratos también hay magia pero incluso esta está al servicio de una trama policial bastante bien hilvanada.
  • Lágrimas en la lluvia, de Rosa Montero: Si antes hablaba de fantástico, aquí viene una aportación al género negro desde la ciencia-ficción. Una puesta al día del universo Blade Runner desde el Madrid del 2109. Me sorprendió. Y me gustó. Bruna Husky mola.
  • Ladrones de tinta de Alfonso Mateo-Sagasta: Del Madrid del siglo XXII al del siglo XVII; aquí llega una aventura desternillante cargada de literatura que nos lleva a los bajos fondos de la capital de los Austrias. En realidad es una revisión de la novela picaresca desde el punto de vista actual pero, a fin de cuentas, que es la picaresca si no una precursora patria de la novela negra.  Isidoro de Montemayor es un gacetillero envuelto en un lance de editores que tiene como protagonista al mismísimo Cervantes. Es imprescindible.
Publicado en El plumilla, Libros

Temporada de cizaña

temporada de cizaña

¡Por fin! Ha llegado el momento. A partir de hoy, día del Libro, Temporada de cizaña es una realidad. La novela ya está disponible online en la tienda de 360 Grados Libros y, a partir de mañana, en la caseta de la Llibreria La Moixeranga en la Feria del Libro de Valencia.

Temporada de cizaña es mi primera novela; un reflejo de mi afición por el género negro influido, y bastante, tanto por la actualidad que ha vivido la Comunitat Valenciana en los últimos años como por algunas de las experiencias que viví trabajando medios, especialmente en la extinta RTVV.

¿Y de qué va? Os dejo la sinópsis:

Aurelio Fabregat es un periodista prematuramente retirado tras la barra de un cabaret. Hasta que una misteriosa mujer es atacada delante de sus narices. Entonces Aurelio tendrá que vencer sus escrúpulos, recuperar antiguas amistades y hacer algo que se había prometido no volver a repetir: trabajar de nuevo en la televisión autonómica. Tal vez allí logre recuperar un amor perdido pero también irá hundiéndose, cada vez más, en el lodo corrupto que conecta todas las instancias del poder valenciano, desde la banca hasta los grandes proyectos urbanísticos pasando, por supuesto, por la industria audiovisual.

¡Espero que disfrutéis al leer tanto como yo disfrute al escribirla!

 

Publicado en Libros

Cuenta atrás

Los ritmos no son los del cine. Ni mucho menos. El teaser salió hace ahora un año, más o menos, y del estreno todavía no se sabía nada. Hasta ahora.

Gracias a 360GradosLibros, Temporada de cizaña es una realidad que verá la luz muy pronto. He acabado la revisión del último borrador. Ahora llega el turno del diseño y la maqueta. Después, tinta y papel.

Cuando empecé con esta historia no me imaginaba que me iba a llevar tan lejos ni en el tiempo -han sido siete años-, ni en el aprendizaje -¡yo que pensaba que sabía escribir!-. Y mucho menos que acabaría logrando publicar.

Al final han sido algo más de esas 107.000 palabras. Para mí el resultado ha valido la pena ¿cuándo no lo vale poder cumplir un sueño? El resto es cosa vuestra. Podréis juzgar el resultado dentro de muy poco…

Publicado en El plumilla, Libros

Teaser

Lo avancé hace quince días. Este fin de semana ya ha pasado por los preceptivos trámites burocráticos. Para vosotros, que sois curiosos, ahí va un avance: el primer manuscrito, el que se han quedado en el Registro de la Propiedad Intelectual. Esto ya está casi listo.

Solo es cuestión de días…

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