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Orwell ha vuelto

Es curioso que hace casi tres años (¡¡¡¿¿¿ya???!!!!) yo me sorprendiese de que la distopia de Huxley tenía más parecido con la realidad que estábamos viviendo que el 1984 de Orwell. Sin embargo la sombra del tío George es alargada y no se puede sobrestimar lo visionario de sus planteamientos. Estoy hablando, por supuesto, del caso Snowden.

No voy a entrar en las implicaciones morales y políticas del espionaje al ciudadano de a pie. La obsesión de los gobiernos por criminalizar cualquier desviación en sus ciudadanos es obscena. Como también lo es buscar esas desviaciones hasta los límites de la obsesión paranoica.

Sin embargo hay otros aspectos del caso Snowden que me resultan más inquietantes y son los que tienen que ver con sus implicaciones tecnológicas. En Estrategiamente Nuria ha publicado una infografía que recoge bien la más compleja de ellas: que nuestros datos personales acaben generando  un modelo de negocio que puede valer miles de millones.

Big_Brother

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Huxley tenía razón…

Me leí Un mundo feliz por recomendación de un profesor de filosofía del instituto. Al principio no terminó de convencerme el planteamiento. Supongo que lo tomé demasiado literalmente y no acabé de entender los peligros sobre los que nos estaba advirtiendo Huxley. De hecho, por aquella época, entendía mucho mejor la alegoría de Orwell y su Gran Hermano (qué tiempos aquellos en los que la Milá sólo presentaba tertulias…). De hecho hasta no hace mucho pensaba – muy apocalíptico yo – que 1984 era un libro visionario, quizá uno de los que mejor predecían lo que estaba por venir.

Sin embargo hoy en día me doy cuenta de lo equivocado que estaba al respecto. Ya llevaba tiempo rumiando que Huxley tenía razón y que sus vaticinios, enfocados desde un punto de vista mucho más fantasioso, era más acertados de lo que parecía a simple vista. Huxley formuló su hipótesis en 1932 cuando la sociedad de masas estaba apenas dando sus primeros balbuceos y el boom del consumo como motor económico tardaría en iniciar su eclosión. Cuando Huxley escribió Un mundo feliz la fecundación in vitro era ciencia ficción y al ocio le quedaban treinta años para empezar a ser una industria global.

Esta mañana he encontrado esta inquietante comparativa en Gurus Blog. Me ha parecido una gran comparativa de dos visiones distópicas que han marcado en gran medida el Siglo XX (y, en consecuencia, el XXI); además, creo que resume muy bien por qué, hace 78 años, Huxley tenía razón…