Publicado en Cine

Zombies, palomitas y heavy metal

Después de pasarme media vida consumiendo cine he llegado a la conclusión de que sólo me gustan dos tipos de películas: las que son buenas y las que no aspiran a serlo. Y estas segundas, si están bien hechas, me gustan mucho. El cine nació como un entretenimiento de barraca de feria y, pese a que todas las obras maestras que ha generado desde entonces lo han convertido en un arte por méritos propios, a mi también me gusta comprarme un enorme cucurucho de palomitas y ver una peli gamberra y sin pretensiones que aspire únicamente a hacerme pasar un buen rato.

Ayer pasé uno de esos buenos ratos gracias a Bienvenidos a Zombieland. Me imagino que no sorprenderé a nadie si digo que no es una buena película. Sin embargo es una película honesta que, precisamente, no aspira a nada más que a resultar divertida. Y lo consigue. La historia es simple, los personajes están son bastante esquemáticos y la película es muy salvaje, pero Bienvenidos a Zombieland es también una road-movie llena de humor, de guiños cinéfilos impagables y con una banda sonora muy potente.

Desde unos títulos de crédito – geniales en su montaje a ritmo de For Whom The Bell Tolls de Metallica – visualmente impactantes, la película marca un tono gamberro que se acentúa con diálogos bordes y con un Woody Harrelson que ha disfrutado a fondo, y se nota, haciendo la película. Me encantó toda la secuencia de la mansión de Beverly Hills y creo que la aparición de Bill Murray es todo un homenaje a ese gran cine de entretenimiento que se hacía en los 80.

Para mi, Bienvenidos a Zombieland ha sido todo lo que Grindhouse podría haber llegado a ser si Tarantino y Rodriguez no la hubiesen inflado de pretensiones: un entretenimiento fácil y simpático cargado de balas, zombies y heavy metal. Tampoco se le puede pedir mucho más ¿no?

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Publicado en Comic

Enter Sandman…

Cuando era mocico y trataba de aprender a aporrear con cierta solvencia la batería me compré un método que prometía convertirme en Lars Ulrich, alma matter de Metallica. Como bien saben todos los que me han oído tocar alguna vez el método no tuvo mucho éxito.

El caso es que, por aquel entonces, escuchaba mucho a Metallica (supongo que tratando de buscar inspiración o algo). Y uno de los que considero uno de sus mejores temas es Enter Sandman.

Entonces no sabía quien era ese personaje del folclore tradicional a quien los anglosajones consideran rey del sueño. De hecho no tenía ni idea que a lo largo de los noventa DC-Vertigo publicaba en EEUU (y Planeta, creo, en España); en aquella época yo estaba más por la Espada Salvaje de Conan y la espectacular serie Ghost in the Shell de Shirow.

La verdad es que he descubierto Sandman casi veinte años después de que apareciese su primer número. Había oído hablar mucho de él pero que tengo que agradecer a Diego su insistencia en la recomendación. Después de descargarme el primer número me quedé enganchado y descubrí una de las obras literarias más profundas y complejas no sólo del mundo del cómic sino de la literatura europea contemporánea.

Sus guiones me parece un prodigio porque, en un medio como el cómic, es tremendamente complejo lograr verdadera profundidad literaria. Conocía parte del trabajo de su guionista, Neil Gaiman, por su trabajo en Hellblazer (otro trabajo muy interesante al que la entretenida peli que hicieron no hace verdadera justicia).

Ahora, nada más salir de la oficina, me he ido derechito a comprarme el volumen VII de la redición que se hizo hace unos años. He conseguido todos los volúmenes anteriores menos el I y, pese a los 30 eurazos que cuesta cada uno, creo que voy a tratar de rastrear los cuatro que me faltan. Pero, mientras llega el resto, pienso pasarme un fin de semana de deleite literario absoluto en brazos del Rey del Sueño.

BSO Recomendada para disfrutarlo: Metallica, de Metallica (1991), por supuesto