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Pitufos del espacio

No tenía pensado escribir sobre Avatar. La vi al poco del estreno, me gustó, me lo pasé bien, me comí un montón de palomitas y disfruté de una peli de aventuras con mucho ritmo. La década larga que se pasó el señor Cameron dándole vueltas a la cabeza para convertir Pandora en algo más que un decorado hueco han dado un buen resultado. Sin embargo, con el revuelo que se ha montado últimamente (incluido ese sospecho giro comercial  de los Globos de Oro), he decidido subirme al carro de estos pitufos sobredimensionados y añadir yo también unas líneas sobre Avatar.Estela 1 - Fuego y Cenizas (Norma)

Es frecuente que, en una película como esta, se invierta mucho trabajo en dar riqueza visual a la ambientación en detrimento de la historia que se cuenta. Supongo que ninguno esperábamos una trama como la de Testigo de Cargo pero me ha hecho gracia comprobar que más de uno ha encontrado (y ha documentado) los paralelismos entre la película de Cameron y otra aventura colonial: Pocahontas. De hecho, los que sepan inglés, pueden comprobarlo ellos mismos en esta sinópsis de Avatar.

Pero Disney no es la única influencia que me he encontrado y, de hecho, esta otra me ha hecho bastante más gracia. Por lo visto Cameron, o alguien de su equipo, es aficionado al cómic europeo. Creo que todo el que haya visto la película reconocerá esta imagen de la serie francesa Estela (Sillage); sin entrar ya a valorar  los conceptos comunes en la historia, no me negaréis que podemos apuntarla como una de las fuentes de inspiración de Avatar…

De todos modos, el hecho de que la película se haya construido sobre algunos materiales preexistentes no le quitan mérito a Cameron. Su película es divertida, ha alcanzado importantes logros técnicos y lleva camino de convertirse en un fenómeno de masas. Tampoco le vamos a pedir más.

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Deconstruyendo el American Way of Life y tal

Reconocida en los Globos de Oro y prácticamente ignorada en las nominaciones a los Oscar, el último trabajo de Sam Mendes es una curiosa reflexión sobre el American Way of Life. Casi podríamos considerarla como la otra cara de American Beauty, el film que hace casi diez años, dio a Mendes la fama como director. Las comparaciones, a priori, son inevitables puesto que, de nuevo, volvemos a encontrarnos con una revisión de la familia como nucleo estructural del modo de vida americano. Sin embargo esta vez Mendes cambia diametralmente de tono y de registro para mostrarnos una agria visión de las relaciones, de la incomunicación y del papel fundamental que juega el egoísmo en la crisis de una pareja.

Quizá el film ha despertado demasiadas expectativas y, realmente, no estamos ante una de las mejores obras de Mendes. Aún así Revolutionary Road supone una inyección de calidad a la paupérrima oferta cinematográfica que nos ofrecen últimamente las carteleras. El film supone, además, un verdadero ejemplo de construcción narrativa puesto que el desarrollo de la historia se plantea y casi se concluye en los primeros diez minutos del film. A partir de ahí lo que el director nos muestra es una auténtica exposición de motivos que justifican le planteamiento de la película.

Sin embargo Revolutionary Road no adolece, en ningún momento de falta de ritmo o de interés. Obviamente hay curvas en la tensión dramática pero no llegan a caer en ningún momento hasta un punto que no se pueda recuperar rápidamente la atención del espectador. Y la verdad es que el gran mérito de este pulso está en la interpretación. Considero a Kate Winslet una actriz excepcional y su papel en Revolutionary Road me da argumentos más que suficientes para reafirmarme en esta tesis. Su compañero de reparto, Leonardo Di Caprio, ya nos demostró gracias a Scorsese que ha madurado mucho como actor y, sin llegar a brillar tanto como su compañera, realiza una interpretación más que solvente en este film.

Otro aspecto que llama la atención del film es su soberbia dirección artística. Mendes se ha caracterizado siempre por un exquisito cuidado de los detalles a la hora de rodar y esta película no es una excepción ni mucho menos.

Realmente Revolutionary Road no es una película excepcional, quizá la estructura que plantea el guión no es la más acertada para lograr una perfecta profundización en los personajes y, en algún momento, un par de situaciones pueden sonar un tanto forzadas. Pero estos desaciertos no lastran en absoluto la que sin duda es una de las mejores opciones de la cartelera en estos momentos.

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