Publicado en negrología, series

The Bridge (2013)

Escandinavia está de moda. Al menos en cuanto al género negro se refiere. Desde que Larsson se convirtió en un fenómeno mundial, las novelas, películas y series de televisión de temática criminal que vienen de los países están por todas partes. Eso sí, los productos audiovisuales, sobre todo los televisivos, suelen llegarnos de segunda mano. Y es que la mayoría de historias negras escandinavas que programan nuestras televisiones llegan a la pequeña pantalla a través de adaptaciones estadounidenses.

The Bridge es una de esas historias. Vaya por delante que no he visto la producción original. Supongo que, al igual que ocurría con The Killing, habrá quien anteponga la versión escandinava aunque no se me ocurre como ese puente que une Dinamarca con Suecia puede disponer un escenario más sugerente que el de la versión estadounidense: de un lado El Paso, del otro la tristemente célebre Ciudad Juárez.

La serie arranca bien. Con un cadáver en un lugar complicado que obliga, de buenas a primeras, a discutir si la jurisdicción sobre el caso la tiene la policía estadounidense o la mexicana. Pero eso apenas son los aperitivos. Porque el cadáver no es uno sino dos. Porque parte pertenece a una mujer muerta en circunstancias muy incómodas para ambos países. Porque los policías encargados del caso son diametralmente opuestos. Y porque la serie no hace más que, a partir de ese primer capítulo, profundizar más y más en una situación podrida, caótica y fascinante.

Me gusta especialmente el trabajo que se ha hecho con los actores. Un trabajo que, creo, parte de un buen desarrollo de personajes. A medida que se suceden los capítulos vamos descubriendo cada vez más cosas sobre ellos. Los vemos cambiar. El poli ejemplar deja de serlo y el tipo más siniestro resulta  estar marcado por una historia que termina por ponerte de su lado. Me gusta el dúo Demian Bichir / Diane Kruger. Y no tanto por la química que puedan tener entre ellos, que no es de las mejores que he visto en una pareja de polis de ficción. Es más por cómo encarnan perfectamente dos arquetipos que, con sus luces y sus sombras, encajan perfectamente. También ha sido una sorpresa encontrar a Ted Levine quien, pese a su larga trayectoria, para todavía sigue ligado a su personaje más conocido.

The Bridge es una serie recomendable en la que la puesta en escena clásica del género negro cambia los ambientes urbanos y la oscuridad por el desierto y la desolación de las ciudades fronterizas. Tiene algo de la sordidez de McCarthy y de ese western amargo de Leonard o de Jim Thompson. No es Sed de Mal, ni mucho menos, pero por suerte discurre por un camino que no le va a la zaga.

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