Publicado en Libros, Otras cosas

4 novelas negras diferentes para leer junto a la piscina

Siguiendo el ejemplo de Ángela Belotto y sus recomendaciones literarias para soportar el caloret, yo también me tiro a la piscina (y nunca mejor dicho) y os dejo otras cuatro referencias. Eso sí, como lo mío en los últimos meses está siendo, sí o sí, darle caña a la novela negra, mi propuesta va a estar teñida de género. Negro, claro.

No, tranquilos, no os asustéis que no voy a daros la paliza con que os leáis mi libro. De hecho… sé que todos y cada uno de vosotros ya habéis leído Temporada de cizaña ¿Verdad? ¡¡¡¿¿VERDAD??!!

Bueno pues eso, que cuando os la acabéis -porque se lee a toda prisa, dicen… ;P – igual le pilláis el gusto al policial y buscáis más opciones para seguir en la línea. Yo os voy a dejar cuatro aunque, si me lo permitís, voy a tratar de huir de las novedades, de los títulos más convencionales y os voy a dejar cuatro novelas que, pese a compartir trama y temática detectivesca, se alejan un poco del canon más habitual del género. Porque aunque yo soy muy de Montalbanos y Wallanders, ahora en verano da mucho calor la gabardina. ¡Ahí van!:

  • Mr. Mercedes de Stephen King: es la más convencional, una novela negra casi al uso. Y digo casi porque el maestro del terror no tiene por qué plegarse a los cánones y, aunque esta historia obsesiva de un policía marcado por el único caso que no pudo cerrar, se atiene bien al género, King es mucho King y sabe sacarle punta a los más inquietantes elementos.
  • Ríos de Londres de Ben Aaronovitch: esta sí que no tiene nada de convencional, principalmente porque el protagonista, aunque sea un poli londinense, trabaja en una unidad muy especial que se dedica a investigar crímenes relacionados con la magia. Es como si Harry Potter se hubiese hecho mayor y, ante la falta de oportunidades que le esperaba a su generación, se hubiese metido a madero. Un Londres fantástico -en todos los sentidos- y sentido del humor británico a mansalva. A ratos también hay magia pero incluso esta está al servicio de una trama policial bastante bien hilvanada.
  • Lágrimas en la lluvia, de Rosa Montero: Si antes hablaba de fantástico, aquí viene una aportación al género negro desde la ciencia-ficción. Una puesta al día del universo Blade Runner desde el Madrid del 2109. Me sorprendió. Y me gustó. Bruna Husky mola.
  • Ladrones de tinta de Alfonso Mateo-Sagasta: Del Madrid del siglo XXII al del siglo XVII; aquí llega una aventura desternillante cargada de literatura que nos lleva a los bajos fondos de la capital de los Austrias. En realidad es una revisión de la novela picaresca desde el punto de vista actual pero, a fin de cuentas, que es la picaresca si no una precursora patria de la novela negra.  Isidoro de Montemayor es un gacetillero envuelto en un lance de editores que tiene como protagonista al mismísimo Cervantes. Es imprescindible.
Publicado en El plumilla, Libros

Temporada de cizaña

temporada de cizaña

¡Por fin! Ha llegado el momento. A partir de hoy, día del Libro, Temporada de cizaña es una realidad. La novela ya está disponible online en la tienda de 360 Grados Libros y, a partir de mañana, en la caseta de la Llibreria La Moixeranga en la Feria del Libro de Valencia.

Temporada de cizaña es mi primera novela; un reflejo de mi afición por el género negro influido, y bastante, tanto por la actualidad que ha vivido la Comunitat Valenciana en los últimos años como por algunas de las experiencias que viví trabajando medios, especialmente en la extinta RTVV.

¿Y de qué va? Os dejo la sinópsis:

Aurelio Fabregat es un periodista prematuramente retirado tras la barra de un cabaret. Hasta que una misteriosa mujer es atacada delante de sus narices. Entonces Aurelio tendrá que vencer sus escrúpulos, recuperar antiguas amistades y hacer algo que se había prometido no volver a repetir: trabajar de nuevo en la televisión autonómica. Tal vez allí logre recuperar un amor perdido pero también irá hundiéndose, cada vez más, en el lodo corrupto que conecta todas las instancias del poder valenciano, desde la banca hasta los grandes proyectos urbanísticos pasando, por supuesto, por la industria audiovisual.

¡Espero que disfrutéis al leer tanto como yo disfrute al escribirla!

 

Publicado en Libros

Cuenta atrás

Los ritmos no son los del cine. Ni mucho menos. El teaser salió hace ahora un año, más o menos, y del estreno todavía no se sabía nada. Hasta ahora.

Gracias a 360GradosLibros, Temporada de cizaña es una realidad que verá la luz muy pronto. He acabado la revisión del último borrador. Ahora llega el turno del diseño y la maqueta. Después, tinta y papel.

Cuando empecé con esta historia no me imaginaba que me iba a llevar tan lejos ni en el tiempo -han sido siete años-, ni en el aprendizaje -¡yo que pensaba que sabía escribir!-. Y mucho menos que acabaría logrando publicar.

Al final han sido algo más de esas 107.000 palabras. Para mí el resultado ha valido la pena ¿cuándo no lo vale poder cumplir un sueño? El resto es cosa vuestra. Podréis juzgar el resultado dentro de muy poco…

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5 novelas para plumillas

Organizando estos días la biblioteca (y haciendo sitio a los Playmobil que los Reyes nos han dejado en casa, que no han sido pocos…) me he reencontrado con unos cuantos libros que en su momento fueron significativos para mi por diferentes motivos.

Hay entre ellos cinco que considero especialmente recomendables para cualquier periodista o estudiante en vías de serlo y no, precisamente, porque sean manuales o libros de estilo. En realidad se trata de novelas. Sin embargo son cuatro ficciones que involucran a un periodista o tienen como protagonista una historia de actualidad. Por eso, en cierto modo, son cinco aproximaciones diferentes que ayudan a comprender cómo en determinados momentos se ha vivido la profesión.

Ahí van, cinco recomendaciones literarias para periodistas:

Bel Ami, de Guy de Maupassant: Si las organizamos cronológicaente, la de Maupassant es la primera. Un maravilloso retrato de la prensa burguesa de la Belle Epocque, desde el reporterismo de calle a la dirección de un medio, de la mano de uno de los mejores personajes de la literatura universal: Georges Duroy es un crápula, advenedizo, amoral y, para colmo de males, periodista ¿se puede pedir más?

A sangre fría, de Truman Capote: un absoluto ejercicio de morbo antes incluso de que las mentes más enfermas soñasen con la telebasura. Lo más terrible de la novela de Capote es su extraordinaria calidad, tanto literaria  como periodística. El retrato del asesinato cruel y sin sentido viaja en ambas direcciones y la pena de muerte no parece ya una solución tan lógica. Posiblemente sea uno de los mejores libros de la historia. Advertidos estáis.

La hoguera de las vanidades, de Tom Wolfe: Los protagonistas de esta novela de Wolfe son un hatajo de aprovechados que buscan su propio beneficio sin importarles las cabezas que tengan que hacer rodar para conseguirlo. Pariente lejanos de aquel Bel Ami de Maupassant, en realidad la novela supone al Nueva York de los 80 lo que aquella al París de 1890. Es un excelente retrato del poder que los medios de masas tienen para construir juicios paralelos y etiquetar de héroes y villanos de una realidad mucho más compleja que esas etiquetas.

Territorio Comanche, de Arturo Pérez-Reverte: A punto de convertirse en la celebridad literaria que es hoy en día, Pérez-Reverte retrató destiló en esta novela todo el odio que guardaba dentro hacia el establishment mediático pero también retrató con admiración una manera de entender el periodismo, guerrillera y combativa, que nació en Vietnam y que en aquella guerra de los Balcanes estaba dando sus últimos coletazos.

Noticia de un secuestro, de Gabriel García-Márquez: su autor dijo una vez que el periodismo se estaba perdiendo porque los periodistas habían perdido la capacidad de contar historias. En esta novela por encargo, comprometida y bastante política, el gran maestro demostró que también se podía hacer literatura con la actualidad y, de paso, reivindicar que treinta años después Capote y el nuevo periodismo de los sesenta todavía eran una opción válida.

Hay de todo un poco pero, de algún modo, los cinco títulos son referencias clásicas. Supongo que quien más y quien menos habrá leído la mayoría. Pero si alguno se os escapa, os los recomiendo encarecidamente que los leáis; a ser posible, en papel.

Obviamente se trata de un listado completamente personal. Y antes de que alguno me afee algún olvido, os emplazo a completar el listado. Ahí tenéis los comentarios ¡Se aceptan más sugerencias!

Publicado originalmente en el blog de 360GradosLibros

 

Publicado en El plumilla, Libros

Teaser

Lo avancé hace quince días. Este fin de semana ya ha pasado por los preceptivos trámites burocráticos. Para vosotros, que sois curiosos, ahí va un avance: el primer manuscrito, el que se han quedado en el Registro de la Propiedad Intelectual. Esto ya está casi listo.

Solo es cuestión de días…

Temporada_de_Cizaña

Publicado en El plumilla, Libros

Extraños en un tren

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Pese al título no voy a hablar de Hitchcock. Y ahora que lo pienso, bien que debería puesto que es uno de mis realizadores favoritos. Pero no; esto, pese a lo que pueda parecer, no va de cine sino de literatura.

Los trenes tienen algo de mágico, de nostálgico, que evoca inequívocamente el Viaje, con mayúsculas. Ese periplo que es vital y geográfico al mismo tiempo (todos los viajes deberían serlo en realidad) y jamás tuvo nada que ver con pulseras de todo incluido en Punta Cana. De hecho es lo opuesto a eso.

Es un frío vagón traqueteante que huele a huída. Es una noche en blanco en la butaca desgastada. Es un paisaje derritiéndose en un chorro de color que tiñe fugaz la ventanilla. Es Termini. Es Austerlitz. Es Sirkeci. Es Victoria. Son tantas y tantas historias que han recorrido caminos de hierro por paisajes baldíos y junglas exóticas.

En El traje del muerto Joe Hill dice, por boca de uno de sus personajes, que no se puede llegar al Sur de EEUU en avión. Que hay que desplazarse en un medio más lento porque toma cierto tiempo llegar a determinados lugares.

Esa es la grandeza del tren, que el destino no importan gran cosa. Lo importante es ese Viaje que está tan íntimamente ligado a la historia de la literatura viajera del siglo XX.

Por eso me parece tan interesante una iniciativa que ha tenido hace poco Amtrak, la empresa pública de ferrocarriles estadounidenses. Este año va a seleccionar a 24 escritores para que se instalen en sus líneas de larga distancia. Para ellos habilitarán un compartimento con un escritorio y les proporcionarán comida y alojamiento a bordo durante el tiempo que dure el viaje, entre dos y cinco días. A cambio los escritores sólo tiene que hacer una cosa: dejar que el Viaje los guíe mientras escriben.

Foto: SİRKECİ TREN GARI de Enver Manço

Publicado en Libros, negrología

“El canto del cuco (The Cuckoo’s Calling)” de Gabriel Galbraith, 2013

Una novela negra se debe, en gran medida, a su puesta en escena. Por eso el escenario escogido tiene una influencia tan grande en el resultado. Lo importante no es la realidad sino el realismo. Qué importa que nunca llueva en el sur de California, Marlowe no sería el mismo sin la gabardina. Porque esa lluvia constante que acentúa el desamparo del huelebraguetas era imprescindible para la épica y para la condenación. Bien lo sabía Chandler.

Sin embargo hay ocasiones en las que el escritor apenas debe fabular nada, porque el escenario le brinda todos los elementos necesarios para una puesta en escena brillante. Ciudades implacables en las que la historia, la geografía urbana e incluso la climatología parecen alinearse disponiendo el perfecto escenario para una novela negra. Y Londres es, sin duda alguna, una de esas ciudades.

Por eso es difícil decidirse a la hora de escoger o de recomendar una novela negra ambientada en la ciudad. Son tantas que uno apenas tiene dos opciones: andar sobre seguro y tirar de clásicos o ir de aventurero y escoger alguna de las novedades. La segunda opción es, por supuesto, mucho más arriesgada. Pero es la única en la que uno puede encontrarse con ciertas sorpresas. Y The Cuckoo’s Calling es una de estas sorpresas.

Arruinado y recién separado, Cormoran Strike tiene que apoyarse en una pierna ortopédica y una secretaria temporal cuyos honorarios no puede permitirse para lidiar con un caso que podría sacarle por fin de la indigencia: un abogado de buena familia quiere que investigue el suicidio de su hermana, una famosa supermodelo con serios desequilibrios mentales. Y aunque todo el mundo trata de convencerlo del sinsentido de su empeño, Strike recorrerá sórdidos albergues en Hammersmith, lujosas casas en Chelsea, discotecas de moda en Mayfair y estudios de moda en Shoreditch para averiguar si tras la caída al vacío del Cuckoo hay algo más que una profunda depresión nerviosa.

Un detective fracasado, un caso imposible y una ciudad fascinante. Nada que no hayamos visto antes. Y sin embargo The Cuckoo’s Calling guarda algunos momentos geniales. Al menos al principio. La presentación de personajes está muy lejos del tópico y los cambios de punto de vista que usa el libro le dan un toque bastante fresco a la narración. Después quizá pierde algo de fuelle pero el carisma de Strike como personaje es innegable y el ritmo de la novela engancha. Además, todo el elenco de personajes está muy bien caracterizado. Incluso la ciudad de Londres, que tiene tanto protagonismo como cualquiera de los secundarios.

Hay un pero, no obstante, que achacarle y es, para mi, una resolución fallida. No estamos ante un apresurado Deus Ex Machina pero es cierto que el giro final es demasiado inesperado y eso lo hace bastante inverosímil. Chirría. Echo de menos argumentos que lo sustenten.  Le falta, quizá, algo de entraña al asunto que evite esa frialdad que recuerda en parte a las impecables resoluciones que obraba Poirot o el mismísimo Holmes.

Con todo y con eso, la lectura es entretenida. No creo que nadie deba echarse atrás por el simple hecho de que tras el nombre de Gabriel Galbraith se oculte en realidad la mismísima J.K. Rowling. Porque The Cuckoo’s Calling tiene tanto que ver con Harry Potter como Alan Moore con la Reina de Inglaterra. De hecho yo jamás me leí un libro del mago y sin embargo ya estoy deseando que haya un nuevo caso para Cormoran Strike.

Cuckoo's Calling