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Mea culpa…

Que sí,  que sí, que un blog está para actualizarlo; que la presencia en Internet debe mantenerse al día; que la comunicación debe alimentarse con mimo y frecuencia; que no hay sensación más lamentable que la de entrar a una bitácora y encontrarte con que el inquilino lleva meses sin aparecer por allí. Qué queréis que os diga. Mea culpa…

Una vez que dijo un conocido que el que llega tarde siempre tiene excusas. Y es cierto. Lo sé porque yo soy de los que llegan tarde. Y encuentran la manera de justificarse. O lo era. Me gusta pensar que en esto he logrado enderezar la costumbre. Era uno de mis propósitos recurrentes todos los principios de año. Como lo de actualizar el blog. Aunque en esto no se puede decir que haya tenido demasiado éxito. O sí

¿Se puede empezar un propósito de año nuevo en marzo? 😉

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Autobombo: este plumilla en Hoy por Hoy :)

No he sido nunca muy aficionado a mirarme en el espejo. Lo que quiere decir que ni siquiera cuando salía por la tele me acababa de gustar echarme un vistazo (y eso que entonces había que verse por aquello de corregir defectos y tal). Sólo he conseguido vencer un poco las reticencias a autobservarme con el tema de los textos. Ahí sí que me he obligado a ponerme delante del espejo continuamente.

Aún así hoy me voy a  mirar el ombligo porque ayer me dejaron hablar sobre comunicación en Internet durante cinco minutillos en Hoy por Hoy. Es un programa que he seguido desde que estaba en la facultad y, desde los tiempos de Gabilondo, ha sido uno de mis ejemplos fundamentales de cómo hacer un gran programa de radio (el otro ha sido siempre Gomaespuma). Me ha hecho ilusión así que me vais a permitir mi pequeña dosis de autobombo.

Dejó aquí el enlace al audio. Mi parte está alrededor del minuto 26.30.

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El crepúsculo de los dioses

Supongo que uno empieza a ser consciente de que nadie está a salvo del paso del tiempo cuando empieza a ver morir a sus viejos héroes. Mayo ha sido un mes maravilloso en el que aprendido mucho, en el que he visto como empieza a crecer un gran proyecto profesional y en el que, cada vez que pongo la mano en la barriga de Lu, me llevo una patada de alguna de mis hijas 🙂

Sin embargo mayo ha sido también un mes un poco triste. En los últimos quince días han muerto dos personajes cuya influencia ha sido determinante para ser como soy; es muy significativo que sean un ilustrador y un músico.

El primero se llamaba Frank Frazetta. Dibujante, ilustrador y pintor, Frazetta es seguramente uno de los autores más determinantes para configurar la imaginería del género fantástico. No hace falta haber pasado horas en una tienda de comics para que cualquiera encuentre algo familiar en algunas de sus ilustraciones más representativas. Para mi ha sido especialmente importante porque, pasando la adolescencia entre partidas de Rolemaster y episodios de la Espada Salvaje de Conan, las obras de Frazetta son como una especie de álbum de fotos de mi imaginación.

Y si Frazetta puso las imágenes, la banda sonora correspondió en gran media a Ronnie James Dio. El gran maestro de ceremonias del Heavy Metal, fue quien dotó esta corriente de algunos de sus signos más distintivos (incluyendo, por supuesto, la señal de los cuernos con la mano levantada). Su voz, su fuerza y su carisma están ligados de por vida a algunos de los himnos y de las bandas más representativas del rock duro: firmó junto a Ritchie Blackmore (ex-Deep Purple) los cuatro primeros discos de Rainbow, incluyendo el espectacular Long Live Rock’n Roll; sustituyó a Ozzy Osborne en Black Sabbath y ayudó a relanzar la banda con Heaven and Hell y Mob Rules; después, con su propia formación, publicó Holy Diver, dando el pistoletazo de salida a la brillante oleada de metal británico que atronó los ochenta.

Hace poco que había recuperado a Ronnie James Dio gracias a un comentario del señor Tonoware. Llevo cerca de seis meses machacando su viejos grandes éxitos, tratando de recuperar algo de forma con la batería. Su muerte me ha entristecido especialmente así que creo que voy a dedicar parte del domingo a homenajearlo como se merece: con las baquetas en la mano…

Long live Rock’n Roll!

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Tener un buen plan…

Cuando uno se ha pasado buena parte de su vida profesional escribiendo y, además, ha tenido que hacerlo rápido, con presión y sometido a todo tipo de condicionantes externos, se acostumbra a producir líneas como una máquina de churros: tiene claros los ingredientes, tiene claro el objetivo y lo que queda en medio, el texto, lo improvisa al vuelo confiando en su capacidad para conseguir un resultado aceptable.

A lo largo de las dos últimas semanas he estado trabajando en el guión del documental del que he hablado últimamente. En un principio, con poco tiempo disponible por el día a día, me estaba temiendo no estar a la altura. Pensaba que tendría que escribir a toda máquina forzando un poco los contenidos para cumplir con los plazos. Sin embargo no ha sido así. No puedo decir que haya sido un paseo, el tiempo apremiaba y tuve que escribir el primer borrador casi de un tirón (una tarea imposible, por cierto, si no hubiese contado con la ayuda de Gemma), pero afortunadamente tuve un salvavidas que me mantuvo a flote durante todo el proceso de redacción: el tratamiento. El hecho de tener un plan maestro, una hoja de ruta que me llevaba del punto A al punto B y de ahí al C, me permitió concentrarme en la literatura sabiendo perfectamente de dónde venía y a dónde debía llegar.

La experiencia me ha recordado lo importante que es la información y la planificación previa. No sólo a la hora de escribir; cualquier acción con un objetivo concreto que exige un desarrollo táctico escalonado va a salir mejor si está planificada de antemano. Sobre todo si los implicados en su desarrollo conocen el plan. Si después surgen inconvenientes – que surgirán – la capacidad de reacción del equipo y su flexibilidad serán capitales, pero no cabe duda de que incluso estas producirán mejores resultados si se ejecutan de acuerdo a un buen plan.

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Memoria selectiva

Estos días estoy enfrascado en la escritura del guión del documental que estamos preparando. Me está costando horrores porque estoy escribiendo contrarreloj y robando tiempo de donde puedo pero, aún así, es una parte que estoy disfrutando. No sólo por el hecho en sí de darle forma a la historia; también porque que estoy descubriendo un periodo histórico que conocemos muy por encima. Cuando se trata de guerras mundiales, la Segunda domina las estanterías de las bibliotecas, la ficción cinematográfica y nuestro imaginario colectivo. Sin embargo me está resultando sorprendente la influencia que tuvo aquella ‘Gran Guerra‘ en la historia de España. Además de lo determinante que resulto la Primera Guerra Mundial para la evolución de la economía española – con lo que esto supuso para los acontecimientos históricos que se desarrollaron en los años 20 y 30 – resulta que durante el conflicto España fue uno de los territorios donde hubo un mayor despliegue de misiones secretas de espionaje y sabotaje.

Como el país era neutral tanto los agentes alemanes como los ingleses podían desarrollar sus actividades sin demasiado miedo a ser descubiertos por las autoridades locales. Además ambos bandos usaban a las empresas españolas para evadir los respectivos bloqueos económicos y conseguir mantener abiertas las líneas de suministro. Los armadores españoles hicieron fortuna llevando carbón y cereales a los aliados y minerales a los Imperios Centrales.

En la Península Ibérica se desarrollaron algunas acciones encubiertas realmente sorprendentes. Una de las que me ha llamado la atención fue un rocambolesco plan alemán para desencadenar una guerra biológica contra Inglaterra. El objetivo de los germanos era entregar a una espía que viajaba a Sudamérica varios viales con Ántrax. Ella debía localizar en el continente americano una partida de ganado destinada a Inglaterra e inocular la plaga a los animales. Los alemanes querían, de este modo, extender la bacteria entre las granjas inglesas para minar la moral británica y crear escasez de alimentos. No he conseguido averiguar si el plan tuvo éxito o no. Por lo que sé los viales de Ántrax entraron en España ocultos en un submarino y dos agentes alemanes consiguieron llevarlo a su embajada y entregárselo a la espía encargada de trasportarlos hasta Buenos Aires donde su pista se pierde.

Me sorprende que historias como esta, que se desarrollaron, en nuestro país hayan caído en el olvido más absoluto. Y es una lástima porque siempre que escarbo un poco me doy cuenta de lo rica, interesante, abierta y absolutamente desconocida que es nuestra historia, más allá de los episodios que todo el mundo conoce y a los que siempre estamos dándoles vueltas. A veces parece que ni políticos, ni escritores, ni periodistas, ni investigadores sean capaces de mirar más allá de su propio ombligo y me da pena porque siempre me queda la sensación de que nos estamos perdiendo algo ¿no os parece?

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Buceando en la historia…

Hace cosa de un mes avanzaba aquí que una historia me tenía fascinado. Han pasado casi treinta días desde que comenté en voz alta lo que llevaba tiempo rumiando y que, en ese momento, no tenía visos de llegar más allá del papel. Sin embargo las cosas han evolucionado de una manera curiosa y ayer cerramos por fin la escaleta del que será mi primer documental como guionista. Realmente era muy escéptico con la viabilidad del proyecto y ya daba por perdido ya que pudiésemos llevar a buen puerto la idea pero, afortunadamente, detrás de todo esto hay un director más optimista y mucho más valiente que yo. Gracias a él ya puedo decir que estamos en marcha.

Es un proyecto que me hace especial ilusión por dos razones: en primer lugar porque voy a colaborar con un equipo formado por viejos, y nuevos, amigos de los que he aprendido mucho; en segundo lugar porque este proyecto me va a permitir bucear en un periodo histórico que tuvo una influencia sorprendente – y muy poco conocida – en las costas españolas, la I Guerra Mundial. De hecho el mayor reto ahora está en la investigación histórica porque, antes de cerrar el guión definitivo, tenemos que convertir en certezas un buen puñado de suposiciones y sospechas.

Y poco más puedo contar de momento; a finales de mes esperamos tenerlo todo listo para empezar a gravar pero eso dependerá de lo bien que se den las visitas a archivos y hemerotecas que, en los próximos días, se van a volver ser bastante habituales…

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Qué difícil resulta dar algunas noticias…

Es curioso que, pese a haber pasado diez años trabajando en medios, todavía me resulte muy complicado saber cómo dar algunas noticias. En estos casos siempre me acuerdo de las clases de redacción periodística de la facultad en las que nos hablaban de la pirámide invertida y de las famosas 5 Ws. Es cierto que algunas pautas te limitan mucho a  la hora de contar una historia pero también es cierto que, cuando no sabes cómo contar algo, lo mejor es acogerte al esquema básico.

Y como lo que estoy tratando de contar es cuanto menos raro (raro para mi porque no había pasado por el trance…) creo que lo mejor para no divagar es acogerme al esquema básico así que vamos a ello:

Titular: ¡¡¡¡¡¡Estamos embarazados!!!!!!

Subtítulo: El plumilla y señora esperan pacientemente un alumbramiento para este verano 😀

Contenido:

Bueno, ahora viene lo de ir respondiendo lo de las 5 Ws:

  • Qué: pues eso, que estamos un poco preñados
  • Quién: nosotros, Plumilla y Señora de Plumilla o sea, Marcos y Lu que a su vez esperan dos vástagos (sí, es heavy)
  • Cuándo: estamos de cuatro meses y contando, así que si todo va bien saldremos de cuentas en julio-agosto
  • Dónde: Bueno, en estos momentos el epicentro de la información y el objetivo de las atenciones de las futuras abuelas es la panza creciente de Lu
  • Cómo: Este dato, con el permiso de ustedes, me lo voy a reservar 🙂

Bueno, pues ya está contado oficial y públicamente; que se dé por avisado quien no lo estuviese. De hecho para distribuir información puntual de cómo va la cosa (y compartir con la humanidad mis cada vez más frecuentes ataques de pánico) he abierto otro blog en Posterous: Embarazados. Se agradecen los comentarios y toda la ayuda posible….