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10 motivos para iniciarse en el cómic Noir

Este mes de mayo se han celebrado diferentes festivales relacionados con el género negro. Por eso he querido aprovechar la reseña sobre cómics que semanalmente publico en 360 Grados Press para repasar en diez títulos los tebeos de este género que para mi resultan imprescindibles. Como ya escribí allí, no quisiera que esto se tomase como un ranking porque no lo es.

Es cierto que la lista está numerada y ordenada del 10 al 1 pero me ha resultado muy difícil situar unos títulos por encima de otros y a veces su orden es totalmente aleatorio. Sin embargo, si tuvieseis que escoger dos o tres, desde luego deberías ir al final. Por que los números tres al 1 recogen, para mí, auténticas obras maestras imprescindibles.

Aquí va la selección:

10. Luna Park: Aunque la historia se viste de negro, en realidad es algo más compleja. Habla de la historia, del peso de la tradición y, por supuesto, de las familias. Las de verdad y las criminales.

9. Asesino: Una reputada obra francesa que se ha abierto camino en EEUU. La vida de un asesino profesional relatada en primera persona.

8. La cosa nostra: Otra obra europea; una enciclopedia histórica sobre el crimen organizado que narra, con minuciosidad documental, la vida y milagros de aquellos pioneros italoamericanos en negociar con todo lo que era ilícito.

7. Wanted: Tal vez he sido muy magnánimo con esta pero en cierto modo es la contrapartida norteamericana e hipervitaminada de Asesino. Una vuelta de tuerca al mundo de los superhéroes desde la corrosiva perspectiva de Mark Millar.

6. Green Manor: Volvemos a Francia para recuperar una joya construida a modo de relato coral donde se homenajea a los pioneros de la novela policial del siglo XIX. Una revisión de Christie o de Conan Doyle pasados por un tamiz de mala baba.

5. The Bronx Kill: Una novela negra de las buenas. Pero una novela negra dibujada. Este guion de Peter Milligan es absolutamente redondo. También es descorazonador.

4. Criminal: Me ha costado mucho bajar del podio a este extraordinario proyecto de Brubaker. Una saga criminal, como su nombre indica, dura y descarnada que resulta visita obligatoria  para todos los aficionados al género.

3. Scalped: Una obra fantástica. Olvidaos de True Detective, olvidaos de Breaking Bad; la obra actual que muestra el descenso decadente hacia el lado oscuro es esta, sin duda alguna.

2. 100 balas: En realidad, como ya dije la semana pasada, podría haber sido perfectamente el número uno. Decir imprescindible es decir poco.

1. Blacksad: Una obra maestra. Y me quedo corto. También es premio nacional del cómic. Y no sé cuántas cosas más. Si no la habéis leído, debéis leerla. Si lo habéis hecho…. ¡Debéis leerla otra vez! 😉

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10 cómics que ya deberías haber leído

Sé que no te has enterado, o que te haces el remolón. Pero desde hace ya un año los amigos de 360 Grados Press han tenido la gentileza -o la temeridad- de dejarme publicar bajo su cabecera una reseña semanal sobre cómics. Cualquiera que me conozca, y aun quienes no, saben que me gustan los tebeos. Me gustan mucho, de hecho, y procuro tener alguno siempre en danza metido en mi dieta lectora.

Cada vez es más habitual que los lectores se aficionen al cómic. Sobre todo en una cultura tan audiovisual como la nuestra en la que a fuerza de ver imágenes nos hemos vuelto tan dependientes de ellas. El cómic tiene una narrativa cinematográfica, directa y en ocasiones espectacular; por eso es normal que cada vez tenga más seguidores entre los más jóvenes. Hasta las grandes superficies se han dado cuenta de ello y les han dedicado parte de su precioso espacio.

Sin embargo todavía hay gente, de mi generación para atrás, que no termina de hacerse a eso de la narrativa con dibujitos. Por eso, y aprovechando el año que cumple la columna de clásicos del cómic en 360 Grados Press he querido rescatar 10 títulos imprescindibles que todo aficionado a la literatura debería conocer.

Por supuesto se trata de una selección personal y hay muchos otros títulos imprescindibles. Pero las 47 reseñas que han aparecido este año son ya de por sí una muestra parcial así que, de ella, me quedo con esta decena para que aquellos a los que les guste disfrutar con una buena historia le pierdan el miedo al cómic:

 

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The Sandman

Cuando te piden que hagas una lista con tus obras favoritas dudas y el mero hecho de tener que enfrentarte a semejante ejercicio de reducción te provoca sudores fríos.  ¿Cómo alguien es capaz de escoger sus cinco directores preferidos? o únicamente cinco libros o películas o discos o grupos de música.

Debes dudar de hecho. Y dudas.

Por supuesto tienes claros algunos títulos, algunos nombres. Retazos de genialidad que han marcado tu manera de ver el mundo para siempre. Pero ¿sólo cinco? ¿o diez? ¿o viente? ¿o cien? Me declaro mentalmente incapaz de elegir solo cien libros ¡¿solo?!

Tampoco creo posible escoger ni diez cómics. Aunque es cierto que en lo que a tebeos se refiere quizá me vería tentado de ser más expeditivo en la respuesta. Quizá pudiese incluso ser temerario y no dudar en absolutos. Porque si tuviese que elegir un cómic, y solo uno, creo que mi respuesta estaría clara: The Sandman, de Neil Gaiman.

Por eso ya tardaba en dedicarle una reseña en 360 Grados Press.

The Sandman fue la obra que encumbró a Neil Gaiman y, con el paso del tiempo, se ha convertido en una referencia ineludible en la literatura fantástica moderna debido a la influencia que otros autores le reconocen, tanto en el terreno del cómic como en el cine o incluso en la televisión. Stephen King, Tim Burton o Clive Barker la reconocen como una fuente de inspiración. Sólo por eso ya valdría la pena echarle un vistazo.

Podéis leer el resto en The Sandman: En brazos de Morfeo.

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Historias Dibujadas en 360Grados

Este mes he cumplido gracias a los amigos de 360Grados un viejo anhelo: escribir sobre cómics. En honor a la verdad ya había dejado aquí alguna reseña de vez en cuando sobre viñetas e historias dibujadas pero la columna que inauguro en este digital nace con vocación de continuidad y, sobre todo, con el compromiso autoimpuesto de revisar cada siete días un título relevante del Noveno Arte.

Esta es la entradilla de la primera columna.

Pese a haber pasado más de treinta años, recuerdo perfectamente que las primeras viñetas fueron, para mí, las de Mortadelo. En las tardes de Espinete y Nocilla todavía eran de Bruguera los tebeos que me compraba mi abuelo a la salida del cole: Zipi y Zape, Pepe Gotera, Superlópez y, por supuesto, Mortadelo y Filemón. Docenas de casos imposibles a cada cual más esperpéntico: el Caso del Bacalao, Contra el Gang del Chicharrón, Los inventos del profesor Bacterio… Yo entonces no lo sabía pero con cada una de esas páginas asentaba una relación que todavía perdura.

El resto podéis encontrarlo en el artículo Historias Dibujadas publicado en 360Grados.

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Los buenos también molan

Desde navidades tenía pendientes los tres tomos de la genial integral de Predicador que Planeta publicó el año pasado. La serie de Ennis es un clásico que, junto con Sandman y algún otro título más, aupó a Vértigo al Olimpo del cómic (un Olimpo del que está cayendo en picado, por cierto…). Yo no la conocí hasta bastante tiempo después de su salida al mercado y mi aproximación a la serie había sido siempre fragmentaria e incompleta. Ahora, después de saldar la duda pendiente, puedo decir que me he zampado una auténtica maravilla.

Como creo que todo se ha escrito ya al respecto y cualquier comentario que le pueda dedicar sería redundante sólo voy a apuntar una reflexión sobre la obra: en el fondo los buenos también molan. A Ennis se le llena la boca con sus chicos malos y el gamberrismo de sus obras es palpable pero en el fondo el reverendo Jesse Custer es un pedazo de pan (duro, claro…). Lo grande del personaje es que es un bueno de los de antes pero con todas las complejidades de los tiempos de ahora. Es decir, como Ennis se pasa lo políticamente correcto por el forro de la sobrecubierta, puede poner las cosas en su sitio. Custer es bueno porque hace lo tiene que hacer. Sin importar a qué lado de la ley quede. En palabras del propio personaje “la ley sólo es útil cuando sirve para hacer el bien”.

Cuando los buenos se hicieron aburridos, planos y, lo peor, guapos que te cagas, nos dimos cuenta de que los malos tenían mucho más rollito. ¿A quién no le entran ganas de reventar Alderaan cuando escucha la marcha imperial? Pero con tanto malo guay se nos han olvidado los buenos que molan, los buenos de verdad, los que hacen lo que tienen que hacer pase lo que pase. En la vida real es muy complicado distinguir a los héroes de los fanáticos pero en la ficción es un auténtico placer encontrar encontrar uno de esos tipos de moralidad irreprochable pero de reputación más que dudosa.

Reconozco que el concepto es muy norteamericano (los malditos mitos del revólver y la frontera…). El western – el de verdad, el que sabe a polvo y a fracaso – está lleno de estos tipos. El oficial Will Kane de Sólo ante el peligro, el viejo Rooster Cogburn de Valor de Ley, el pistolero Bill Munny de Sin Perdón… A un lado y a otro de la ley había tipos implacables que, pese a las muescas en la culata y los carteles de Se Busca, se regían por un código moral inflexible. Con las pintas de Cooper, Wayne o Eastwood creo que ellos son el tío que, en el fondo, a todos los hombres nos hubiese gustado ser.

Supongo que por eso el western es un género eminentemente masculino. Y Predicador, desde luego, es un gran western. Uno de esos en los que la ley no suele estar del lado de los buenos y en el que el protagonista hará lo correcto, pase lo que pase. Aunque lo correcto sea ir a patearle el culo al mismísimo Dios por cretino, sádico e irresponsable.

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The Badass Vampires!

Hace la friolera de 17 años (uf!) aparecieron por la gran pantalla un Tom Cruise rubio (más uf!) y un Brad Pitt de lo más coquetón haciéndose el vampiro. Recuerdo que vi Entrevista con el Vampiro (Neil jordan, 1994) en su estreno y recuerdo también que no me gustó nada. Entonces yo tenía quince añicos y el gusto cinematográfico un poco por civilizar (ese año también vi de estreno Dos Tontos muy tontos…) pero los años, y las revisiones, no han mejorado mucho mi opinión. Es cierto que la peli no está mal. Está considerablemente bien ejecutada y, además, a mi me gustan los vampiros ¿Entonces donde está el problema?

Pues me ha costado pero casi veinte años después lo he encontrado. El problema es el puñetero vampiro guaperas con chorreras. De verdad. Que haya tenido que venir la familia Cullen a despertar mi más absoluto desprecio para darme cuenta… Aunque realmente no han sido los emochupasangres los que me han puesto sobre la pista. Qué va. Quien me ha ayudado a entender que esos vampiros no molaban nada ha sido el Príncipe de las Tinieblas ¿Drácula? No, no. Alguien aún más perverso: Stephen King. Bueno, realmente el culpable ha sido Scott Snyder pero King también andaba por allí y nunca hay que desperdiciar la oportunidad de agradecerle al maestro los escalofríos.

En narrativa es habitual utilizar la antítesis como herramienta para realzar las cualidades de un personaje. Cuando enfrentas a alguien a su némesis esperas que el lector o el espectador entienda lo bueno de un personaje visualizando la maldad de su contrario. Pues bien, en mi caso hay un bicho parido por Scott Snyder, y bendecido por King , que me ha ayudado a ver que los Cullen, Louis, Lestat y el resto de emovampiros son una panda de nenazas.

Drácula, también el de Coppola, es un caballero, es un tipo refinado y sofisticado que, sin embargo, disfrutaba como un cochino en una charca abriendo gaznates. La grandeza de la criaturita de Stoker, de la de Polidori es su brutal naturaleza. La civilización, la pose aristocrática, sólo es un leve camuflaje para los instintos más animales. Por eso molan. Porque son una bestia liberada. Snyder lo entiende. Y lo mangifica. Su vampiro da miedo. Da mucho miedo. Además, en su caso, ni siquiera se molesta en disimularlo con una pátina de civilización.

Me parece que American Vampire es un tomo imprescindible para la biblioteca comiquera de cualquier aficionado al terror. Pero no sólo al terror. Mención a parte del arte (todo un descubrimiento el señor Albuquerque) creo que hará disfrutar como enanos a los que alguna vez echaron una partida de la llamada de Chtulhu o vieron al Grupo Salvaje sembrar el caos en la frontera. He tardado en hacerme con él pero no me arrepiento en absoluto de haberlo hecho. Es más, ya estoy esperando que salga más material. Me gusta mucho ese Badass Vampire. Ya era hora de devolverle la dignidad al chupasangres.

American Vampire 6 Cover by *rafaelalbuquerqueart on deviantART

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Muertos Vivientes

Ya he escrito aquí, alguna vez, sobre mi extraña afición a los zombies. No es que me atraiga el gore ni que sea uno de esos aficionados a, una vez al año, darse un garbeo por ahí a la caza de cerebros. Es, simplemente, que el genero me despierta, a partes iguales,  cierto terror atávico y cierta simpatía. Aunque tampoco me vale cualquier excusa para sacar a los muertos de las tumbas y ponerlos a arrastar sus muñones sanguinolentos 😛

Me gustan las historias que siguen el canon de George Romero tanto para dar risa como para dar miedo.  De estos últimos descubrí casi por casualidad la serie de comic Los Muertos Vivientes, escrita por Robert Kirkman y dibujada por Tony Moore primero y Charlie Adlar  después.  No recuerdo exactamente qué es lo que me atrajo de un planteamiento trilladísimo (los muertos se levantan de sus tumbas, se desencadena el apocalipsis, un grupo de personas trata de sobrevivir a toda costa frente a las hordas de cadáveres hambrientos, bla, bla, bla) y de un dibujo en blanco y negro correcto pero sin alardes. Si embargo me compré el primero, busqué el segundo, devoré el tercero y el cuarto y, ayer, empecé con el quinto.

Es una serie que me tiene cada vez más enganchado. ¿Por los zombies? No, los zombies son lo de menos. Una excusa argumental. Un McGuffin. Lo increíblemente bueno de Los Muertos Vivientes es su guión. La descripción de los personajes y su erosión física y psíquica es espectacular. Todavía trato de explicarme como consigue Kirkman meterte tan bien y tan profundamente en la cabeza de unas personas cada vez más demenciadas por la situación absurda y totalmente desesperada en la que viven. Pero el caso es que lo hace. Y lo hace muy bien.

Los Muertos Vivientes es una dosis brutal de literatura: es tensión, es desesperanza, es empatía y es una profunda angustia. En el fondo es genial por su capacidad para generar emociones. Por eso este fin de semana le han dado un premio Eisner (uno de los galardones más prestigiosos del mundo del cómic). Por eso Frank Darabont ha comprado los derechos para hacer una serie de TV. En la ComicCon de San Diego se proyecto el primer tráiler; la imagen es un asco pero el contenido promete

Actualización 13/09/2010 ya está disponible el trailer en YouTube y, además, la gente de Fox se ha tomado la molestia de crear una página también para el público español de la serie, con sus correspondientes cuentas en Facebook y Twitter.