Publicado en El plumilla

Merry Xmas Motherfuckers

2016 ha sido un año raro. El mundo es un poco más oscuro. Ya no hacen falta aviones ni kalashnikov. Cualquier gilipollas con problemas mentales y un vaga idea de cómo se conduce un vehículo puede mandarlo todo a la mierda. Y estoy seguro de que un presidente de EEUU ansioso por quitar el polvo del arsenal nuclear no va ayudar a estabilizar las cosas.

Este también será recordado como un año infausto para el mundo de la música. El año en el que Ziggy Stardust volvió a las estrellas también ha sido el año en el que perdemos a Cohen, Prince y el que a mi personalmente, mas me ha dolido: Lemmy Kilminster. Su bajo aporta el ritmo a muchos rincones de mi memoria  No era un titán de otro mundo como Bowie, ni un poeta como Leonard Cohen o un visionario como Prince. Él era simplemente Lemmy. Él era rock’n roll. Era indestructible. Hasta que la muerte lo mató.

Pero en 2016 también ha traído sucesos positivos. Bob Dylan es premio Nobel de literatura. Las canciones también son relatos. Y en Desolation Row o en Hurricane hay desgaradoras historias por contar.

Además este año también hemos descubierto que la terapia genética está a punto de erradicar una distrofia muscular mortal y, también, que podemos tener un nuevo hogar en un planeta mucho más cercano de lo que imaginábamos. Además tenemos una paella inmortalizada en los emojis.

Para mí, personalmente, ha sido un buen año. CONNEXT empieza a encontrar su lugar en el mundo. Nuestra especialización en Marketing B2B centrado en empresas innovadoras nos está permitiendo colaborar con algunos proyectos verdaderamente diferenciadores, de esos que están cambiando la manera de hacer las cosas. Además, hemos conseguido reunir un equipo maravilloso con el que es un auténtico placer poder trabajar todos los días.

Yo esta noche voy a brindar por eso. Puede que resulte convencional. Hasta ñoño. Pero a mi me gusta disfrutar de estas fechas. Pensar en positivo. Y apostar porque que el año que está a punto de empezar puede ser todavía mejor. En el fondo de eso va la Navidad.

No os dejéis engañar por el envoltorio religioso. Antes de que el cristianismo se la apropiase era la festividad del Sol Invicto. Después del solsticio de invierno, los días volvían a alargarse. Y se apartaban las tinieblas. En el fondo la Navidad no es más que la celebración de que el universo, impasible, se mueve hacia delante. Todo sigue su curso. Y la luz vuelve.

Ahora, a por 2017. Seguro que será un año increíble. Todo es cuestión de proponérselo. Aunque haya eventos que ya no podrán producirse -como volver a tener a Mötorhead en concierto-, muchas otras cosas solo dependen de echarle voluntad y ganas.

Mientras eso llega, pasadlo bien.

Como hubiese dicho Lemmy: Merry Christmas Motherfuckers.

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Autor:

Este plumilla es un periodista digitalizado y blogger en prácticas. Devorador de historia, batería frustrado y cocinero mediocre. En el DNI pone que se llama Marcos García y que nació en Valencia. Vive felizmente amancebado pagando a medias una dolorosa hipoteca. Tiene dos hijas y un gato. Le gustan los trenes, las novelas de Chandler, los sillones Chesterfield y el Beggar's Banquet de los Stones.

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