No suelo leer este tipo de posts. Las lecciones que la vida le da a uno no tienen porque funcionarle a otro. Y sin embargo he de reconocer el ejercicio al menos de hacer la reflexión y de ponerla por escrito es una buena manera de que a uno la experiencia le cunda dos veces.

Por eso, ahora que se cumplen los primeros tres meses desde que nos liamos la manta a la cabeza con esta aventura -en realidad se cumplen algunos más pero septiembre fue algo así como el inicio de nuestro nuevo curso- es buen momento para escoger tres, y solo tres, cosas que ahora no sabría si no nos hubiésemos puesto en camino.

  • Enfoque. Es la clave; puede parecer de perogrullo pero marcarse un objetivo y perseguirlo cueste lo que cueste es determinante. Esa visión de la que hablan los libros de empresa es imprescindible. Es necesaria para tener claro por qué no todos los proyectos son iguales y habrá que saber escogerlos. No se pueden aceptar todas las propuestas ni se debe salir a vender a cualquier precio. Hay proyectos estratégicos que te acercan más a tu objetivo y sobre esos hay que volcarse. Porque los recursos son siempre muy limitados y al final todo lo que no suma, resta.
  • NO es una palabra mágica. Parece sencillo pero no lo es. Decir que no es a veces una tarea titánica. Pero hay que aprender a hacerlo. Hay que asumirlo. El día a día es un proceso continuo de decisiones y no todas pueden resolverse positivamente. Aunque parezca lo contrario, no es una palabra positiva. Ayuda a ahorrar esfuerzos y a no desperdiciar un recurso tan valioso como es el tiempo.
  • Nadie va a regalarte nada y quien diga lo contrario miente. En realidad esto ya lo sabía pero el día a día me ha demostrado con creces que es así. Hay quien te quiere ayudar  pero lo más probable es que lo haga por su propio interés. Y esto está bien. Es legítimo. Tú también lo vas a hacer. Sin embargo es más fácil encontrarse con escollos que con apoyos. Sobretodo por parte de la administración que en general supone un auténtico lastre. Sin embargo es un lastre estructural sobre el que no vale la pena perder demasiado tiempo quejándose de algo que, al menos a corto plazo, no se puede cambiar. Es injusto pero es así. Vas a regalarle entre el 30% y el 40% de tus esfuerzos a una panda de parásitos. Deja de quejarte, asúmelo y centra tus esfuerzos en algo más productivo.

Solo me he quedado con tres días pero en realidad durante este tiempo he aprendido muchas cosas más. Y las que todavía me quedan por aprender. Esto no ha hecho más que empezar.