Hace unos días recogía un post publicado en Estratégicamente sobre el negocio que se genera en torno a nuestros datos personales. A raíz del caso Snowden y en relación con todo lo que se está comentando sobre seguridad y privacidad, publiqué la semana pasada una colaboración en Security Artwork sobre el tema.

Sin ánimo de alimentar la paranoia (pero contribuyendo en parte a ello, me temo), en el post repaso algunas otros de esos negocios que se generan gracias a la recopilación, almacenamiento y posterior proceso de nuestros datos personales. Unos datos sobre los que perdemos todo el control y que acaban alimentando una descomunal maquinaria relacionada con un nuevo tipo de marketing.

Dejo algunos párrafos del artículo:

Hace cosa de diez años Steven Spielberg tuvo a Tom Cruise corriendo durante unos cien minutos en una película de ciencia ficción bastante solvente llamada MinorityReport. Hacia el último tercio del film, el personaje de Cruise se introduce en una galería comercial donde escáneres de retina situados estratégicamente lo identifican ¿para atraparlo? No, qué va; para programar los carteles que, a su paso por la galería, le muestran anuncios personalizados.

Esta secuencia, que hace diez años era un asunto de ciencia ficción, empieza a no resultar tan descabellada. Porque todo el mundo nos espía. Lo digo por si alguien no se ha enterado y la defunción deGoogle Reader lo ha dejado sin saber quién es Edward Snowden.

Nos espían, a diario y continuamente. Pero no es la NSA ni las demás agencias de inteligencia norteamericanas quienes más información están recopilando sobre nosotros. Qué va. Es poco probable que nos veamos envueltos en una operación global sobre terrorismo por mucho que usemos la palabra bomba en Gmail. Hay sin embargo, otros actores que sí están ansiosos por tener toda nuestra información al alcance de su CRM: las marcas.

Todo empezó con Google, como casi todo en Internet…

El que tenga interés en leer el resto puede hacerlo aquí: La NSA no es la única que te espía.