No sé si alguien se acuerda de cuando The New York Times nombró a Jennifer Preston Social Media Editor. No fue un nombramiento a bombo y platillo pero tuvo mucha repercusión. Sobre todo en la Red, donde más de un medio se apresuró a llamar la atención sobre la inexperiencia de Preston en los medios sociales. 

Efectivamente, la flamante responsable de Social Media de uno de los mejores periódicos del mundo era una neófita en Facebook, Twitter e, incluso, en la gestión de un blog. Pero llevaba más de veinte años ejerciendo de periodista. Con ese background y muchas ganas (que también son importantes) ha conseguido hacer de su nombre una referencia habitual cuando se habla de periodismo, Internet y Social Media. 

Ahora, un año y medio después de su nombramiento, Preston cesa en sus funciones. Vuelve a la redacción. ¿Quiere decir eso que el Times ya no considera prioritarios los Social Media en su estrategia? No, todo lo contrario. Jennifer Preston deja de ser la cara visible del periódico en los social media porque, a partir de este momento, su responsabilidad se traslada a todos los miembros de la redacción.   

Existirá un departamento de interactividad que vele por la formación y el mantenimiento de las herramientas pero el hecho de convertir la comunidad en una herramienta de trabajo es un asunto que compete a todos los periodistas. A partir de ahora todos serán Community Managers. O no lo será ninguno. Por que, al parecer, la dirección del Times quiere que los Social Media se conviertan en una herramienta más asimilada a la rutina de su equipo. Como un día ocurrió con el teléfono. O con la máquina de escribir.