Dice el diccionario de la RAE que terrorismo es: 1. Dominación por terror y 2. Sucesión de actos de violencia ejecutados para infundir terror.

Asaltar un barco lleno de cooperantes y ejecutarlos a quemarropa y por la espalda es desde luego un acto de violencia desproporcionada y salvaje que mi me aterroriza. Demuestra que en Israel se sienten con la impunidad suficiente para atacar barcos civiles, matar a sangre fría a quienquiera que se niegue a acatar sus órdenes y, además, saber presentarse como las víctimas.

El ataque al Mavi Mármara sienta un precedente peligroso. Supone reconocerle a Israel (y de paso a cualquier estado con una maquinaria bélica lo suficientemente engrasada y con una cara lo bastante dura) el derecho a imponer sus reglas y su voluntad por enésima vez; sin importar en absoluto como su arrogancia e inconsciencia afecta a sus vecinos, a sus súbditos (entre los que se incluyen unos cuantos musulmanes y cristianos sometidos a un régimen de auténtico apartheid) e incluso al resto del planeta.

Creo que hay que pararle los pies a Israel. Con excusas peores se han desplegado bloqueos o, incluso, invadido países. Obviamente no quiero decir, en absoluto, que haya que pagar a los asesinos con su misma violencia puesto que ésta, al final, solo engendra mártires que se sienten justificados para cometer sus tropelías (de hecho, si Israel quisiese entender esto, seguramente la amenaza del terrorismo religioso tendría muchos menos adeptos).

Quizá el primer paso, el más sencillo, lo podemos dar todos y consiste en llamar a las cosas por su nombre.  Que yo sepa en España, nunca hemos tenido dudas en que los que disparan a quemarropa y por la espalda son terroristas.