Vale, todos lo sabemos. Content is king! El contenido manda y como pequeño plumilla debería lanzar las campanas al vuelo. Ole, ole, ole. Por fin lo importante es decir cosas. Transmitir un mensaje. Dar trabajo a los periodistas… Ya… Y una mierda.

Llevo un tiempo dándole vueltas a la idea de que tener el contenido como herramienta principal para visibilidad de una web o un blog al final lo que ha logrado es tirar por tierra la calidad de éste. Me explico: al emplear el contenido como un elemento para ganar posicionamiento y, en consecuencia, ‘cuota de mercado’ (lectores) se ha impuesto un ritmo de publicación tan rápido y tan exigente en cuanto a cantidad que cada vez importa menos lo que se está contando. El objetivo es llenar líneas de texto con una periodicidad regular y un montón de enlaces entrantes. Mientras se empleen las keywords adecuadas, qué más da lo que estas líneas digan. Al final la iniciativa sale rentable porque ese nivel de actualización y ese contenido bien posicionado acaba reportando un elevado número de paracaidistas que generen muchas impresiones. Si cierras un buen CPM, ya tienes negocio.

¿Y cómo alimentas la máquina? Pues contando con redactores externos que escriben posts a un precio irrisorio (que escriben un montón para poder alcanzar un nivel de ingresos mínimo). No creo que haya que explicar mucho más… La producción de contenidos se realiza a peso y eso desemboca en un empobrecimiento generalizado de la calidad. Para escribir mucho y escribir rápido es muy habitual repetir hasta la saciedad temas publicados por otros. Los textos son muy, muy similares y es muy difícil encontrar algo nuevo. Basta con hacer una búsqueda en Google de un tema relacionado con la salud o la educación para darse cuenta de esta homogeneización y falta de rigor. Todo es contenido basura de consumo rápido.

En el fondo se trata de la misma trampa que ha convertido el periodismo en un ejercicio de corta y pega; el beneficio a corto plazo arruina el interés del medio a largo plazo. Producir contenido nuevo, interesante y riguroso es un trabajo arduo y con un beneficio incierto; pero fue ese ejercicio fue el que – junto a su posibilidad de feed-back real – ayudó a convertir los blogs en una alternativa a los medios convencionales. Es una lástima que al final ese esfuerzo, que todavía se sigue haciendo, acabe diluido entre un montón de contenidos tan prescindibles como la mayoría de los canales de TDT.