Publicado en Cine

Invictos sin épica

Invictus es la mejor película que he visto últimamente en el cine y, sin embargo, me ha defraudado. Supongo que las expectativas con las que fui a verla era demasiado altas. Claro que, tratándose de Clint Eastwood, es normal crearse esas expectativas. También es normal que después de Gran Torino, El Intercambio y Cartas desde Iwo Jima (quizá una de las mejores películas bélicas de la historia) uno esté acostumbrado a esperar películas con una calidad excepcional, muy por encima del mediocre panorama cinematográfico habitual. Si, además, la historia que vas a ver cuenta la historia de un personaje de la talla de Nelson Mandela el listón queda por las nubes.

Invictus tiene una factura impecable y un ritmo excepcionalmente bien llevado. Morgan Freeman mimetiza a Mandela de tal modo que brilla muy por encima del resto del reparto (incluído un Matt Damon con cuyo personaje no acabé de empatizar en ningún momento). Sin embargo la sensacion que deja la película es de absoluta superficialidad. Pese a la grandeza y la trascendencia del momento histórico del que habla apenas podemos llegar a entender lo que supuso la presidencia de Mandela; yo eché de menos una mayor profundidad a la hora de retratar el fenómeno del apartheid, de hacernos entender la división entre las dos sociedades surafricanas…

Sin ese retrato, sin ese trasfondo (que se esboza pero apenas se concreta) no podemos entender la épica que hay detrás de la figura de Mandela y el símbolo que debe ser ese equipo de rugby se queda cojo. Lo que me defraudó de Invictus fue precisamente eso, que la gran metáfora sobre el perdón, el compromiso y la grandeza que estábamos esperando ver se queda en una simple anécdota deportiva.

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Autor:

Este plumilla es un periodista digitalizado y blogger en prácticas. Devorador de historia, batería frustrado y cocinero mediocre. En el DNI pone que se llama Marcos García y que nació en Valencia. Vive felizmente amancebado pagando a medias una dolorosa hipoteca. Tiene dos hijas y un gato. Le gustan los trenes, las novelas de Chandler, los sillones Chesterfield y el Beggar's Banquet de los Stones.

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