Publicado en Otras cosas

Hay un mundo aterrador ahí fuera, hoygan!

Me he pasado toda la tarde pegándome con un modelo de negocio que no funciona. No sé si lo he dicho alguna vez pero hace unos años se me ocurrió entrar como socio en una agencia de viajes (era joven e inconsciente…). El caso es que no os descubro las Américas si os digo que las agencias minoristas no son las empresas con las mejores perspectivas de futuro del mundo. Se impone un cambio de rumbo urgente y en esas estamos.

Tenemos algunas ideas de por donde tirar y un buen  nicho en el que centrarnos. Sin embargo, por mucho que quieras focalizar tu negocio, las agencias tienen un sambenito: sobreviven gracias a los hoygan.

Pese a ser un concepto viejo en la red desconocía el término (sí, lo sé, aún me queda muuuuucho por aprender) aunque me hubiese topado en más de una ocasión con su rastro (esas zetas y esas haches…brrrr). Pero, por mucho que hagan imposible la vida (y la cordura) de moderadores, bloggers o community managers, resulta que las peores tropelías no las cometen en la red si no en el vasto mundo que hay fuera. Y hoy lo he sufrido en mis carnes.

A punto de cerrar la agencia, después de llevar toda la tarde revisando planes e ideas, nos encontramos con que una señora mayor entra corriendo y se sienta frente a una de las mesas. Sin dejarnos reaccionar, ha pedido muy seria un billete de avión para las cataratas de Niágara. La agente le ha preguntado si quería hacer un circuito por Canadá, por Estados Unidos o sólo una estancia en Niágara y, que de ser así, si quería entrar por Toronto o por Nueva York. La señora, con cara de desconfianza, ha mirado a la agente y le ha preguntado muy seria que para qué quiere ir ella a Canadá (!). Que ella lo que quiere es un billete para las cataratas esas tan gordas del Niágara y que luego, si acaso, ya irá a ver al Perrito Moreno (sic). La agente, que ya está curtida en estos asuntos, le ha preguntado a la mujer muy delicadamente que para ir a ‘esas cataratas’ tendría que volar desde Buenos Aires. Entonces la señora, toda indignada ha respondido: ‘si hombre, con lo mal que está México me voy a ir allí’.

Ya os podéis imaginar la cara que se nos ha quedado. Aunque lo más triste del caso es que, todas las semanas, entran en la agencia dos o tres de este tipo: desde la familia que cancela su viaje a Venecia porque no les ofreces una excursión por el Danubio hasta la señora que hace revisar todos los hoteles de Peñíscola buscando cual tiene ‘bilet’ en la habitación.

Con unos testimonios tan terribles sólo he podido llegar a una conclusión más aterradora: ¿no será que, en el fondo, el mundo es de los hoygan?

 

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Autor:

Este plumilla es un periodista digitalizado y blogger en prácticas. Devorador de historia, batería frustrado y cocinero mediocre. En el DNI pone que se llama Marcos García y que nació en Valencia. Vive felizmente amancebado pagando a medias una dolorosa hipoteca. Tiene dos hijas y un gato. Le gustan los trenes, las novelas de Chandler, los sillones Chesterfield y el Beggar's Banquet de los Stones.

Un comentario sobre “Hay un mundo aterrador ahí fuera, hoygan!

  1. Jajajaja, muy buena la historia. ¿Has visto la película “Idiocracy”? Ahí te explican por qué el mundo será de los Hoygan (a los que, me temo, yo pertenezco).

    Por otro lado, te recomiendo que recicles tu negocio a algo estable, algo en lo que los españoles inviertan (invirtamos) a pesar de la crisis. Estoy hablando de un Bar, por supuesto. O eso, o compras acciones de la nueva Rumasa.

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