Estoy estos días un poco alejado del mundanal ruido porque, entre otras cosas estaré un tiempo recorriendo media España (tiempo en el que seguramente aprovecharé para pasar por el SIMO y en el que voy a conocer dos iniciativas rurales de periodismo ciudadano bastante interesantes

El caso es que he querido escribir esta entrada para comprobar si WP funciona en un smartphone (y lo hace sorprendentemente bien, al menos con un S60) y para ver si es posible trabajar online desde un pueblo muy, muy pequeño de la provincia de Guadalajara. Lamentablemente he tenido que venir hasta aquí para cerciorarme de que la penetración de la red en el interior de España deja mucho que desear. Y el mayor problema está en los accesos. La gente de aqui, a la que le vendría muy bien no tener que hacer 50 o 100 kilómetros para los trámites burocráticos, está navegando con conexiones de hace 10 años de manera que, para ellos, la administración electrónica es cosa de ciencia ficción (y eso que a los agricultores el ministerio les exige trabajar con mapas satélite que sólo pueden conseguir en la Web del catastro). Yo escribo estas líneas gracias al acceso GPRS – nada de 3G, claro – que, de vez en cuando, me deja navegar.

Creo que este problema de los accesos en las áreas rurales es uno de los principales escollos ante la penetración de la red que hacen, aún más profunda, la brecha digital.