No creo que esté capacitado todavía para ir dando consejos sobre Inernet. A fin de cuentas no hace ni un año que logro actualizar mi blog más o menos regularmente y, pese a llevar años desarrollando contenido  para diferentes soportes online, todavía me considero un auténtico newbie.

De lo que si puedo hablar es de los vicios y las rutinas de los medios offline porque, a fin de cuentas, he pasado diez años dando tumbos por una u otra redacción. Precisamente desde esta perspectiva llevo unos días bastante liado con un análisis para un periódico online bastante potente que estamos desarrollando para un cliente.

Este trabajo me ha ayudado a reflexionar sobre la cacareada crisis de los medios y sobre la relación de amor-odio que viven los medios con la red. Internet ha contribuido a eliminar el viejo concepto de masa en el sentido en el que lo teorizó Ortega y Gasset; en cierto sentido y de determinada manera estamos muy cerca de ese Espacio Público que anhelaba Habermas, pero ahora resulta que a los medios eso no les hace tanta gracia.

La difusión deja de ser vertical para convertirse en algo totalmente horizontal que se define en clave de comunidad y los medios de comunicación que quieran triunfar en la red deben asimilar este principio.

Obviamente sigue existiendo un modelo de negocio basado en la masa pero sólo porque éste se ha heredado de los medios offline. Las centrales de medios siguen contando en GRPs y siguen tratando de vender a sus anunciantes que 1000 siempre es mejor que 1 pero ni siquiera los marketers más acérrimos confían en que esto siga siendo así.
Tal y como están las cosas – y viendo la tendencia que llevan – la palabra clave que deben asimilar los medios es COMUNIDAD. El problema es que los medios sepan verlo así y que sean capaces de realizar la transición que necesitan para adaptarse a esta estructura comunicativa mucho más abierta y, sobre todo, democrática.