Ayer por la noche Lucía y yo nos dimos una sesión de cine en sala grande. No es algo excepcional; cualquiera que nos conozca sabe que es raro que una semana no nos demos alguna dosis. Por eso, y por retomar viejos tiempos, voy a intentar que con cada visitilla al cine caiga un comentario en el blog. Me ha animado a empezar el hecho de que ayer viese una peli que las críticas no tardarán en poner a caldo pero que a mi me ha gustado bastante: Ángeles y Demonios.

Vaya por delante que no estamos ante un peliculón de los que harán historia. Pero yo tampoco me fui al cine buscando eso, la verdad. Ángeles y Demonios es, simplemente, un ejercicio de entretenimiento palomitero. Mejorando los resultados de El Código Da Vinci (que tampoco está tan mal) Ron Howard ha consiguido recuperar el espíritu de un cine de aventuras que la puñetera industria de Hollywood se empeña en matar.

Hacer películas para entretener no significa tratar al espectador como si fuese gilipollas, pasarse la coherencia interna del relato por salva sea la parte y aburrir hasta el ronquido con explosiones, persecuciones y frases que dan vergüenza ajena. No creo que haga falta hacer más mala sangre poniendo algunos ejemplos de bodrios en esta línea porque aquí no se salva ni el maestro Spielberg.

Frente a esta tónica mayoritaria en el cine de entretenimiento que invade las carteleras  Ángeles y Demonios tiene el mérito de conseguir meterte en la historia. No sabría decir cual es la combinación exacta de elementos que logran este meritorio resultado pero, sin duda, entre ellos están la producción impecable, el fantástico empleo de las localizaciones romanas, un tempo narrativo muy bien llevado y unos secundarios impecables.

La película tiene además la virtud de, pese a ser espectacular, no abusar de la grandilocuencia. Se nota el presupuesto y hay planos y efectos visuales realmente llamativos, pero la película no se basa en ellos para mantener la atención, al contrario; el aspecto visual es sólo una herramienta más al servicio de la narrativa. Creo que ese es el acierto de Ángeles y Demonios recuperar la estructura dramática típica del género de aventuras basada en los puntos de giro

Por supuesto que la película no es perfecta: el guión fuerza bastante algunos hechos (encajándolos casi que a martillazos) y, en general, varias de las premisas sobre las que se construyen las situaciones no se sostienen si las analizas detalladamente. Pero eso es un ejercicio que tienes que hacer a posteriori (si tienes ganas) porque mientras dura el film todo parece fluir a la perfección, el ritmo te arrastra y pasas dos horas recorriendo los secretos de las iglesias de Roma y disfrutando como un crío.

Para pasar un buen rato, entretenido y sin pretensiones.

Ah, se me olvidaba. No entiendo en absoluto la polémica que ha habido con el Vaticano. La Iglesia sale de esta película bastante bien parada ¿será que en la Santa Sede no se tomó nadie la molestia de leer el guión?