Llevo un tiempo leyendo por ahí los lloriqueos de la prensa con respecto a su terriiiiiiible crisis, el fin del periodismo, la muerte de la libertad, el prestigio y el respeto de los graaaandes medios y que el cielo caerá sobre nuestras cabezas.

Ayer 233 grados volvía sobre al tema al recoger que la Asociación de la Prensa de Madrid también ha ido a llorarle a papá estado.

La verdad es que a mi esto me recuerda un poco a la sinvergonzonería de los bancos que se han pasado ocho años llenándose los bolsillos a espuertas y ahora que ya no ganan lo que antes piden ayuda para capear un temporal que ellos mismos han desencadenado.

Pues lo de la prensa es más o menos lo mismo. Pepe Cervera (maestro y pionero en esto del periodismo digital) hizo, hace unas semanas, un excelente resumen de lo descabellado de la situación.

Lo único que puedo añadir es mi experiencia personal. He pasado diez años de mi vida dando tumbos por redacciones de todo tipo. Tengo amigos en la prensa, la radio y la televisión y sé que los medios convencionales llevan cavando su propia tumba desde mucho antes que yo entrase en la facultad.

La obsesión por convertir la información en un objeto más de consumo, la total subordinación de las redacciones a criterios comerciales y políticos, el desprecio por la profesionalidad y la experiencia, la explotación de los becarios, la falta de especialización, la ausencia de feedback, el desinterés por los aspectos de la vida y la realidad que no encajen dentro de los esquemas que ellos mismos han construido…

Hace veinte años nació una cosa llamada internet. Hace diez años todo el mundo sabía ya que esa cosa permitía, por primera vez, que la información fluyese bidireccionalmente. Hoy parece que los medios todavía no se han querido enterar. El respeto, como nos enseño don Vito Corleone, hay que ganárselo…