Lunes, 8.15 de la mañana. Yaaaaaawwwwwnnnnnn!!!!!! (monumental bostezo)

Abro el SAGE para echarle un ojo a lo que me he perdido el fin de semana y, poco a poco, me voy quedando anonadado por lo que ven mis ojos. ¿Las elecciones vascas? No ¿las gallegas? Tampoco. Ah, entonces seguro que es la creciente tensión internacional que amenaza con desestabilizar el statu quo entre las dos Coreas. ¡¡Qué va!!

Me deja boquiabierto el jurgol.

Pero no me entendáis mal. Lo que me alucina no es ningún resultado; ni mucho menos. Creo que sólo he visto un partido entero en mi vida y lo hice porque la crónica deportiva era parte del temario obligatorio de redacción periodística.

Lo que ahora me sorprende es que en los diarios españoles – esos que se autodenominan ‘de prestigio’ – las elecciones autonómicas han tenido que pelearse con el fútbol por un hueco en primera página. En El País hay seis noticias dedicadas a este deporte; en El Mundo, cinco. Teniendo en cuenta que en ambos medios hay cerca de veinte noticias en portada, el fútbol (sí, no hablo de otros deportes) protagoniza el 25% de la actualidad.

Alguno me dirá: es que el fútbol es actualidad. Bueeeeeno. En la BBC también tienen su sección de deportes. Y en el NY Times. Es cierto, en todos los medios del mundo el deporte es un elemento informativo más (menos en Le Monde, pero ya sabéis que los franceses ni corren ni sudan; sólo leen a Camus, comen baguette y fuman Galoises), pero ubicado en su justa medida: en un menú inferior, en una barra lateral…

Además, le doy cinco duros (de los brillantes del agujerico, qué no se diga) a quien encuentre por ahí titulares que derrochen estilo, brillantez y saber hacer periodístico como: El Valencia se raya, La madre de todas las remontadas rojiblancas o, y este me encanta, El gran clásico de todas las emociones.