Bueno, pues han podido. Que conste en acta que yo ni me lo creía ni me lo esperaba. En ese sentido debo asumir mi error de perspectiva y decir que me equivoqué: Barak Obama ha ganado las elecciones y será el próximo presidente de los Estados Unidos. Espero que esta disculpa pública demuestre a mi buen amigo Vicemon que sé admitir mis errores. Bueno; ojalá todos mis errores tuviesen unas consecuencias a priori tan interesantes…

No soy uno de esos merluzos que ven en él poco menos que una especie de mesías. Obama es un hombre del sistema y ni de coña va a actuar contra el sistema. Pero el hecho de que un hombre negro – bueno, más o menos -, liberal – según los estándares de EEUU – y que conoce algo más de mundo que su Estado natal vaya a sentarse en el Despacho Oval es una buena noticia. Para mi significa que, aún con el arcaico sistema electoral estadounidense, el inquilino de la Casa Blanca puede ser una persona que no guste en absoluto a los votantes más traidicionales y conservadores del Sur, Oeste y Medio Oeste.

Obviamente Obama no va cambiar EEUU (por mucho que haya gente que aún defienda lo contrario) pero, al menos, puede introducir alguna que otra idea nueva en un sistema que se ha mantenido ajeno a las corrientes de pensamiento externas a su Establishment desde que Roosvelt (Franklin D.) llegó a la presidencia