Después de cinco meses en dique seco televisivo (y tras jurarme y perjurarme que nunca más) me vuelve a tentar el vicio audiovisual. La verdad es que hubiese sido fácil resistirse si la oferta que me ha llegado hubiese venido de un programa más de los que se están haciendo por aquí (y por allá), a saber: testomonios, late cutre o reporterillos show.

Inexplicablemente no ha sido así. Quieren que vuelva a hacer un programa sobre cine. Los que mejor me conocen saben que el cine es una de mis grandes debilidades. El trabajo que más feliz me ha hecho a lo largo de mi trayectoria de plumilla profesional ha sido el que me tocó desempeñar en el difunto Sense Filtre.

La verdad es que lo hecho de menos. A lo largo de dos años trabajé con amigos de verdad, fui cine gratis, conocí a gente interesante y no paré de aprender sobre celuloide. Ah, y me pagaban (bien, todo hay que decirlo) por ello.

Pero en un momento dado alguien decidió que el cine no era algo digno de un programa en la tv pública de la Comunidad Valencia. Y se lo cargaron.

Ahora, la misma mente pensante – o una prima hermana suya – ha considerado que hay que volver a hacer un programa de cine. Más barato, más pequeño, con menos medios y ambiciones. Bueno, menos da una piedra. La verdad es que en Internet he vuelto a encontrar el hogar que perdí cuando desapareció el Sense pero me temo que la cabra tira al monte.