Qué difícil resulta dar algunas noticias…

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Es curioso que, pese a haber pasado diez años trabajando en medios, todavía me resulte muy complicado saber cómo dar algunas noticias. En estos casos siempre me acuerdo de las clases de redacción periodística de la facultad en las que nos hablaban de la pirámide invertida y de las famosas 5 Ws. Es cierto que algunas pautas te limitan mucho a  la hora de contar una historia pero también es cierto que, cuando no sabes cómo contar algo, lo mejor es acogerte al esquema básico.

Y como lo que estoy tratando de contar es cuanto menos raro (raro para mi porque no había pasado por el trance…) creo que lo mejor para no divagar es acogerme al esquema básico así que vamos a ello:

Titular: ¡¡¡¡¡¡Estamos embarazados!!!!!!

Subtítulo: El plumilla y señora esperan pacientemente un alumbramiento para este verano :D

Contenido:

Bueno, ahora viene lo de ir respondiendo lo de las 5 Ws:

  • Qué: pues eso, que estamos un poco preñados
  • Quién: nosotros, Plumilla y Señora de Plumilla o sea, Marcos y Lu que a su vez esperan dos vástagos (sí, es heavy)
  • Cuándo: estamos de cuatro meses y contando, así que si todo va bien saldremos de cuentas en julio-agosto
  • Dónde: Bueno, en estos momentos el epicentro de la información y el objetivo de las atenciones de las futuras abuelas es la panza creciente de Lu
  • Cómo: Este dato, con el permiso de ustedes, me lo voy a reservar :)

Bueno, pues ya está contado oficial y públicamente; que se dé por avisado quien no lo estuviese. De hecho para distribuir información puntual de cómo va la cosa (y compartir con la humanidad mis cada vez más frecuentes ataques de pánico) he abierto otro blog en Posterous: Embarazados. Se agradecen los comentarios y toda la ayuda posible….

Plumilla 2.0.

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Todavía me resulta dificil de creer pero ya he cumplido un año manteniendo con vida (precaria) este blog. Estas Tribulaciones de un Pequeñom Plumilla nacieron casi como un ejercicio de catarsis en un momento de reorientacion profesional. Con el paso del tiempo se han convertido en una auténtica lección de humildad.

Llevo unos diez años viviendo de escribir. Como periodista he trabajado en prensa, revistas especializadas, radio y televisión. También he sido redactor online. De hecho la primera vez que me pagaron por publicar contenidos en Internet fue en el año 2000 (!); colaboraba entonces en la edición de contenidos de Desdeaquí.com, un portal generalista que aguantó estoicamente las primeras embesticas de la crisis.com y cuyo rastro se limita, hoy en día, a un par de opiniones en dooyoo.

Pese a que el proyecto no acabó bien yo seguía fascinado por la Red como medio de comunicación. Por ese motivo me matriculé en el master de Periodismo Digital que inauguró poco después la escuela de El País. Y, aunque la Red daba entonces pocas oportunidades de trabajo a los periodistas, seguía publicando cosillas y colaborando con empresas de contenidos que trabajaban para diferentes portales.

El caso es que, en los últimos cuatro o cinco años he alternado el trabajo en medios con algún que otro proyecto online. Sin embargo hace muy poco que me he dado cuenta de que de que por mucho ‘copy’ que haya escrito en mi vida, todavía estoy aprendiendo a gestionar mi vida en Internet. El blog fue un primer paso en este largo camino de aprendizaje pero ahora me doy cuenta de que no fue más que una tímida entrada.

Desde que publiqué la primera entrada (o más bien la segunda) he ido afianzando una indentidad online; hoy en día, un año después, tengo una cuenta de Facebook, un perfil en LinkedIn y otro en Xing; también tengo Flickr y Twitter. Trato de mantenerme al día en todos estos soportes porque no ha sido hasta que he empezado a conocerlos que me he dado cuenta de que la Red es todavía mucho más de los que se ve a simple vista.

Podría llenar líneas y más líneas detallando aspectos que me fascinan de Internet pero, dado que me he puesto a hacer balance de un año de Tribulaciones, me voy a quedar solamente (¡SOLAMENTE!) con el que más me afecta como periodista: su capacidad para revolucionar los medios de comunicación. Por primera vez el feed-back existe, los lectores tienen capacidad para generar contenidos y el público puede adoptar un rol activo. Y esto, para mi, no significa ni mucho menos, el final del oficio de periodista. Ahora se abren miles de posibilidades de investigar, contar, difundir e informar. Yo sólo espero, que en los próximos doce meses, pueda seguir aprendiendo para tratar de contribuir como pueda a esa gran revolución.

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