BBC o la (aparente) honestidad de los medios públicos

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Leo en 233grados que la BBC ha encargado una auditoría de la calidad de su cobertura sobre los acontecimientos de la llamada Primavera Árabe. 

Parece que el análisis responde a un mecanismo de autoevaluación. La cadena pública inglesa quiere saber qué tal lo han hecho informativamente y si hubiese sido posible mejorar el trabajo periodístico durante estos sucesos históricos. 

Yo tengo que aplaudir públicamente la iniciativa. Más allá de la eficacia de un análisis de este tipo y de las conclusiones a las que se llegue esta voluntad pública de autocrítica es algo inaudito en los medios de otros países. Sobre todo en el nuestro. 

¿Será verdad que otro periodismo es posible?

Una historia que contar

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Recuerdo hace mucho tiempo que, en mis primeros años de universidad, me marcó mucho una frase que siempre he visto atribuída a García Márquez pero cuya autoría no he conseguido confirmar nunca: el fracaso del periodismo se debe a que los periodistas han perdido la facultad de contar historias.

Después de pasar 10 años escribiendo para diferentes medios, y pasando la mitad de estos trabajando en televisión, doy fe de que los periodistas vivimos cada vez más alejados de la realidad y más obsesionados con la actualidad (que en el 90% de los casos se limita a lo que marcan las agendas oficiales). Quizá sólo en un par ocasiones el día a día de la redacción me permitió rozar apenas una historia de verdad, de esas que ayudan a encajar un poco mejor las piezas mostrándote el mosaico desde otra perspectiva.

Cuando dejé de trabajar directamente en medios pensé que echaría de menos la posibilidad de cruzarme con esas historias pero, por suerte, es difícil echar de menos algo que en realidad no has tenido nunca.

Ahora, desvinculado del periodismo y de la tecla como modo de vida, resulta que me he encontrado con una historia de las buenas. Realmente ha sido ella la que me ha encontrado a mi: ha llegado y me ha sacudido un puñetazo en la barriga. Es una historia que te lleva a otras historias, es una historia vieja, es una historia dura y amarga, es una historia épica… Es una historia que me apetece mucho contar.

De momento no puedo contar mucho más al respecto porque hay que cerrar un montón de cosas aunque si una cosa tengo clara es que me voy a tener que esforzar escribiendo un buen guión. Espero acordarme de cómo se hacía…

Soitu y el apocalipsis del periodismo

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Esta semana el periodismo digital español se ha quedado sin uno de sus principales actores; el martes por la mañana un tweet de @sindolafuente hacía oficial el final de Soitu. Creo que se trata de un desenlace que nos ha soprendido a casi todos porque, después de casi dos años, considerábamos Soitu como un medio alternativo que aprovechaba bien las posibilidades de Internet. Sin embargo nos equivocamos.

El jueves, en Iniciador Valencia, comentamos un poco el cierre del medio y la principal causa de este desenlace: la inviabilidad económica del proyecto. Y no fuimos los únicos, desde luego. 1001 Medios ha recopilado un buen número de opiniones cualificadas al respecto.

Desde entonces llevo unos días dándole vueltas a la idea. Me preocupaba el caso especialmente porque el fracaso de Soitu parecía significar el fracaso de un modelo periodístico en el que muchos habíamos puesto nuestras esperanzas. Soitu estaba bien hecho (quizá un poco marcado ideológicamente), aprovechaba bien las posibilidades de contextualización y ampliación del hipertexto y el multimedia y jugaba bien con el concepto de comunidad.

Sin embargo embargo empiezo a pensar que el fin de Soitu no hace sino ratificar la crisis que vive el mundo de la prensa. Ayer estuve escuchando el análisis que ha hecho el periodista británico Nick Davis para la universidad de Coventry y cada vez estoy más convencido de que la principal razón que ha llevado a Soitu a cerrar es la herencia recibida del periodismo de toda la vida.

Davis apunta que la crisis actual es la culminación de un proceso que se inició en los sesenta.  La mercantilización de la prensa y la búsqueda del máximo rendimiendo económico fueron el primer paso; la pérdida de lectores que encontraban el espectáculo en otros medios (primero la televisión, después Internet) fue el segundo; el desplome del mercado publicitario ha sido el remate final.

Soitu también ha sido lastrado por este mismo proceso. El medio nació gracias a la participación de un gran grupo que buscaba invertir en Internet y en los medios de comunicación, seguramente buscando replicar el modelo de negocio de los periódicos convencionales. Soitu salvó el segundo eslabón de la crisis. Tenía un buen número de lectores; sus contenidos estaban bien adaptados y la legión de fans que se ha apuntado a la página de Facebook Yo leo Soitu.es demuestra además que era un público bien fidelizado.

Sin embargo no fue suficiente. Personalmente creo que no lo fue porque el display publicitario, el formato heredado de la prensa no ha soportado una estructura de un medio que, pese a ser más dinámica que otras, seguía siendo considerablemente grande (en algunos momentos de hasta 30 personas).

¿Quiere esto decir que Internet no puede soportar una estructura periodística mediana y profesional? Yo creo, y espero, que sí pero el modelo que haga sostenible esta estructura todavía está por definir. Quizá el fallo esté en pensar en grandes medios, en temas nacionales (o internacionales) y en obsesionarse por sustituir a los medios convencionales demasiado rápidamente.

Pienso que la gran ventaja de la Red es su inmediatez y también su capacidad para llegar donde las enormes estructuras y las rígidas rutinas de los grandes medios no llegan. Quizá los periodistas que buscamos un modelo diferente debamos ser humildes y empezar por organizarnos en estructuras más pequeñas, más próximas y, por supuesto, más fácilmente sostenibles con esa publicidad (o, por que no, o buscar otro tipo de publicidad más ajustada a este ecosistema informativo).

Digitalizando que es gerundio

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Mucho se está escribiendo sobre el apocalipsis universal de los medios, la crisis absoluta de la prensa y el fin del periodismo, del mundo y de la civilización tal y como la conocemos (o algo así). Pero esta semana me estaba dando cuenta de que igual con todo esto lo único que acabamos consiguiendo es un ecosistema mediático mejor. Quiero decir que, si bien es cierto que hay miles de periódicos que están desapareciendo, también lo es que, por un lado, hay medios alternativos que ocupan su espacio y, por otro, existen cabeceras que se han planteado la cuestión como una carrera de fondo y están totalmente convencidos de que hay que renovarse o morir.

En ese sentido, me he dado cuenta de que existen algunas cabeceras de las de toda la vida (centenarias incluso) que – en lugar de tirarse de los pelos y llorar amargamente por el guantazo que le ha dado Internet al establishment periodístico – se han arremangado y se han puesto manos a la obra para tratar de darle a los lectores (digitales) lo que están pidiendo. Creo que ya hay algunos buenos ejemplos de periódicos que han hecho los deberes y me ha parecido buena idea repasar algunos de los que, a mi juicio (personal, incompleto, parcial y totalmente subjetivo), mejor están entendiendo Internet no es una amenaza sino una oportunidad. Hay bastantes medios, sobretodo en los EEUU, que están haciendo bien las cosas en este sentido, yo me he limitado a seleccionar los tres que a mi más me gustan.

Clarín

Tomando como base el trabajo que hizo Mariano Amartino con la primera red de blogs del periódico, el diario más importante de Argentina ha desarrollado una estrategia en Internet basada en la distribución y la integración de las herramientas sociales. Es interesante cómo han encontrado en Twitter una herramienta para discutir y canalizar las opiniones de los lectores sobre la actualidad. Y también me parece que una sección como la de anuncios clasificados puede dar mucho juego  y, a nivel local, puede ser una interesante vía de financiación.

The  Guardian

Además de tener un diseño excepcionalmente bueno, este diario se ha esforzado especialmente por desarrollar el aspecto comunitario del medio.  No se trata sólo de crear cuentas en Facebook o Friendfeed (y de esforzarse por publicar en ella contenidos específicos para la red social en lugar de hacer un volcado de noticias); en The Guardian han puesto especial cuidado a la hora de integrar todos los aspectos en los que el lector pueda involucrarse en una sección específica. La gran aportación es que el medio unifica en el mismo espacio las historias más populares en los blogs con las noticias que más comentarios suscitan, además de aportar la información necesaria para que el lector saque partido a esta Comunidad.

The New York Times

Pese a la crisis publicitaria y a la drástica reducción de sus beneficios, el periódico más prestigioso de los EEUU ha buscado consolidar su liderazgo afianzando su presencia online. Hace unos meses asignó oficialmente a una de sus jefas de redacción más veteranas la tarea de gestionar la comunidad del diario.  Hoy en día la red de blogs del medio interacciona bien en sus contenidos y, de hecho, han puesto en marcha una iniciativa sorprendente: en su redacción de local se han integrado varios bloggers que cubren aspectos cotidianos de la información metropolitana.

NOTA – Sólo he recogido periódicos de tradición impresa que ha tratado de evolucionar de una manera diferente en su versión online. No he incluído ni periódicos exclusivamente digitales ni medios audiovisuales.

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