Sí, The Guardian lo ha vuelto a hacer…

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Si hay algo que me fascina de los anglosajones (a parte de su ¿peculiar? concepción de la gastronomía) es su capacidad para arremangarse y ponerse manos a la obra mientras nosotros, los españolitos, somos tan de rasgarnos las vestiduras y lloriquear un buen rato. 

El comentario anglófilo viene al caso porque los señores de The Guardian lo han vuelto a hacer. Cuando uno pensaba que ya habían dado casi todos los pasos posibles para llevar el periodismo al siglo XXI ahora van y se sacan de la manga lo que ellos han bautizado como The Open Newsdesk.  ¿Y eso qué es? Pues básicamente la apertura del proceso de selección de temas al público a través de lnternet. 

Guardian-newslist

Ahora hay que ver cómo influye la idea en las rutinas de producción periodísticas y, lo más importante, en la configuración de la agenda. Aún así no se les puede negar el mérito a la hora de buscar soluciones para repensar el funcionamiento del periodismo.

(Imagen: Nieman Journalism Lab)

 

¿Quién vigila al vigilante?

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Esta mañana a primera hora, como todos los días, le he echado un ojo a la prensa (en internet) mientras me tomaba el re-desayuno :) y casi le escupo el café a la pobre pantalla: Los editores, en contra del plan de ayudas a la prensa del Gobierno. Llevo varios días (quizá incluso meses) poniendo a caldo los medios de comuniación por lo mal que están encajando la cacareada crisis de la prensa. Me indigna la actitud, la verdad, porque he pasado muchos años dando tumbos por redacciones de prensa, radio y televisión y sé que son ellos los que están cavando su propia tumba. Pero no voy a volver sobre el tema otra vez, sobretodo cuando el periodista Manuel M. Almeida ha hecho uno de los análisis más lúcidos de lo que él llama el fracaso de la prensa.

Lo que me ha parecido ya el colmo de la desfachatez es que la Asociación Española de Editores (AEDE), según cita El Mundo, argumente su crítica diciendo que “las medidas no suponen un plan estructural para un sector que es garante de derechos y libertades y no se acercan ni remotamente a las ayudas de otros países” (la negrita es del original). O sea que, para garantizar la independencia de la prensa, el gobierno debe intervenir en su economía y, de paso, extender un cheque en blanco a los editores para que puedan seguir empleando sus medios para felicitarle el cumpleaños al Pato Donald (otro adalid de los derechos y las libertades, dónde va a parar).

Me parece un planteamiento, cuanto menos egoísta; eso por no decir que es de un cinismo vergonzante. A los medios les (nos) encanta aparecer como adalides de la liberté, la egalité y la fraternité pero la verdad es que hace ya mucho que han perdido el compromiso con la información. Hemos llegado a un punto en el que incluso los intentos de una gran empresa por adoptar una estrategia de comunicación más transparente se considera un ataque a la exclusividad de la prensa como gestor del monopolio de la información.

Los medios de comunicación, como institucion, están ya muy lejos de ejercer ese cuarto poder del que habló Burke. Y no creo que debamos ser los ciudadanos, y los periodistas, de a pie los que les sufraguemos la respiración asistida. Sobre todo cuando otro tipo de prensa es posible.

Pensar los medios de otra forma

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No creo que esté capacitado todavía para ir dando consejos sobre Inernet. A fin de cuentas no hace ni un año que logro actualizar mi blog más o menos regularmente y, pese a llevar años desarrollando contenido  para diferentes soportes online, todavía me considero un auténtico newbie.

De lo que si puedo hablar es de los vicios y las rutinas de los medios offline porque, a fin de cuentas, he pasado diez años dando tumbos por una u otra redacción. Precisamente desde esta perspectiva llevo unos días bastante liado con un análisis para un periódico online bastante potente que estamos desarrollando para un cliente.

Este trabajo me ha ayudado a reflexionar sobre la cacareada crisis de los medios y sobre la relación de amor-odio que viven los medios con la red. Internet ha contribuido a eliminar el viejo concepto de masa en el sentido en el que lo teorizó Ortega y Gasset; en cierto sentido y de determinada manera estamos muy cerca de ese Espacio Público que anhelaba Habermas, pero ahora resulta que a los medios eso no les hace tanta gracia.

La difusión deja de ser vertical para convertirse en algo totalmente horizontal que se define en clave de comunidad y los medios de comunicación que quieran triunfar en la red deben asimilar este principio.

Obviamente sigue existiendo un modelo de negocio basado en la masa pero sólo porque éste se ha heredado de los medios offline. Las centrales de medios siguen contando en GRPs y siguen tratando de vender a sus anunciantes que 1000 siempre es mejor que 1 pero ni siquiera los marketers más acérrimos confían en que esto siga siendo así.
Tal y como están las cosas – y viendo la tendencia que llevan – la palabra clave que deben asimilar los medios es COMUNIDAD. El problema es que los medios sepan verlo así y que sean capaces de realizar la transición que necesitan para adaptarse a esta estructura comunicativa mucho más abierta y, sobre todo, democrática.

¿Estamos tontos o qué?

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Debe de ser que es tarde, estoy solo cara al ordenador y, después de unos días bastante intensos, tengo ganas de decir alguna que otra barbaridad. Y como llevo todo el día oyendo hablar de la puñetera pitada de la Copa del Rey… pues vamos a darle caña :)

A ver, igual es que yo vivo en mi mundo y no me entero de nada pero ¿Van a jugar la copa del rey y qué esperan? ¿que los reciban con megamix de Els Segadors y del Euzko Abendaren Ereserkia? ¿Que la rotulación del partido se ponga en esperanto para no ofender?

Que conste que a mi el señor don Juan Carlos y el himno y la bandera y todas las zarandajas circundantes (como el jurgol, dicho sea de paso) me traen absolutamente al pairo. Pero la bufonada del himno ha servido para recordarme lo atontaos que estamos a veces, de verdad.  ¿No es la Copa del Rey? ¿Que esperaban que les pusiesen el Paco Paco?

Coño, pues si no quieres oir el himno no vayas. Además, digo yo que si pasas del señor rey ¿para que quieres una copa suya? Vete al Ikea a comprar vasos molones como hacemos todos…

Al menos la bronca sirvió para que se dejase de hablar de la Gripe esa (Nueva o A o Porcina o Leovigilda o como le quiera llamar la OMS). Bueno, también nos valió para que se olvidasen un rato del lamentable ejercicio de onanismo que supone, año tras año, el puñetero debate del Estado de la Risión. Qué bueno soy, qué bien lo he hecho, qué malos que son los otros y blablabla

Porque para ellos ese es el barómetro del Estado de la Nación: a ver cuántos chascarrillos míos sacan en el informativo de Matías. Si salen muchos es que soy la polla. Si salen pocos es que España se va a la mierda, los medios están manipulados y el milenarismo va a llegaaaaaaarrrrrrrr…..

Y mientras tanto, en la misión evangélica de la calle Roger de Flor, todos los días hay una muchedumbre apagada que aguarda paciente a que abran el bando de alimentos y, en los dos albergues para sin techo que hay en el centro de Valencia, se acumulan los hombres de ojos vacíos que apestan a vino y a desesperanza (Véis, yo también sé ser demagogo)

De verdad que, a veces, me pregunto si estamos tontos o qué…

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