El videoclip más friki de todos los tiempos…

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The Black Keys es un gran grupo. Hacen un blues rock bastante simple y, aún así, bastante bueno. El sonido es sencillo, directo, sin artificios y un poco friki. En cuanto a sonido, y en cuanto a estética, son una vuelta al garaje, a las grabaciones caseras y a la cámara de Super 8. Pero pese a lo competente de su sonido, si The Black Keys se ganan un huequecito en la historia del rock será, seguramente, por sus geniales videoclips. Con mucha exploitation y un capazo de sentido del humor, todos los videos que ha grabado el grupo hasta hora son, como poco, originales aunque el último se lleva la palma. Fue nominado a los MTV Music Awards y he de reconocer que, pese a que el premio se lo llevó David Grohl, yo hubiese preferido que ganasen ellos.

¿Por qué? Pues porque creo que el videoclip que hizo Chris Marrs Pillero para Howlin’ for You es el más friki de todos los tiempos. Pero si hasta salen Sean Patrick Flanery y Diora Baird ¡Diora Baird! De verdad, si hicisen más videoclips así volvería a ver la MTV…

Sombras del pasado

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Hace cosa de un año me fascinaron los fotomontajes de Sergei Larenkov combinado imágenes actuales de Berlín y Praga con fotografías de esos mismos espacios durante la segunda guerra mundial.

En How To Be a Retronaut me he encontrado más imágenes en la misma línea. Ellos han bautizado la serie como ‘Ghosts of…’ y continienen algunas fotografías realmente inquietantes.

Seguro que la próxima vez que esté en París y me dé una vuelta por Trocadero no podré evitar recordar quién estuvo allí apoyado 70 años antes…

(La imagen de How To Be a Retronaut viene de Amazing Only)

Los buenos también molan

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Desde navidades tenía pendientes los tres tomos de la genial integral de Predicador que Planeta publicó el año pasado. La serie de Ennis es un clásico que, junto con Sandman y algún otro título más, aupó a Vértigo al Olimpo del cómic (un Olimpo del que está cayendo en picado, por cierto…). Yo no la conocí hasta bastante tiempo después de su salida al mercado y mi aproximación a la serie había sido siempre fragmentaria e incompleta. Ahora, después de saldar la duda pendiente, puedo decir que me he zampado una auténtica maravilla.

Como creo que todo se ha escrito ya al respecto y cualquier comentario que le pueda dedicar sería redundante sólo voy a apuntar una reflexión sobre la obra: en el fondo los buenos también molan. A Ennis se le llena la boca con sus chicos malos y el gamberrismo de sus obras es palpable pero en el fondo el reverendo Jesse Custer es un pedazo de pan (duro, claro…). Lo grande del personaje es que es un bueno de los de antes pero con todas las complejidades de los tiempos de ahora. Es decir, como Ennis se pasa lo políticamente correcto por el forro de la sobrecubierta, puede poner las cosas en su sitio. Custer es bueno porque hace lo tiene que hacer. Sin importar a qué lado de la ley quede. En palabras del propio personaje “la ley sólo es útil cuando sirve para hacer el bien”.

Cuando los buenos se hicieron aburridos, planos y, lo peor, guapos que te cagas, nos dimos cuenta de que los malos tenían mucho más rollito. ¿A quién no le entran ganas de reventar Alderaan cuando escucha la marcha imperial? Pero con tanto malo guay se nos han olvidado los buenos que molan, los buenos de verdad, los que hacen lo que tienen que hacer pase lo que pase. En la vida real es muy complicado distinguir a los héroes de los fanáticos pero en la ficción es un auténtico placer encontrar encontrar uno de esos tipos de moralidad irreprochable pero de reputación más que dudosa.

Reconozco que el concepto es muy norteamericano (los malditos mitos del revólver y la frontera…). El western – el de verdad, el que sabe a polvo y a fracaso – está lleno de estos tipos. El oficial Will Kane de Sólo ante el peligro, el viejo Rooster Cogburn de Valor de Ley, el pistolero Bill Munny de Sin Perdón… A un lado y a otro de la ley había tipos implacables que, pese a las muescas en la culata y los carteles de Se Busca, se regían por un código moral inflexible. Con las pintas de Cooper, Wayne o Eastwood creo que ellos son el tío que, en el fondo, a todos los hombres nos hubiese gustado ser.

Supongo que por eso el western es un género eminentemente masculino. Y Predicador, desde luego, es un gran western. Uno de esos en los que la ley no suele estar del lado de los buenos y en el que el protagonista hará lo correcto, pase lo que pase. Aunque lo correcto sea ir a patearle el culo al mismísimo Dios por cretino, sádico e irresponsable.

Intermission

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Me van ustedes a disculpar pero hasta septiembre voy a permanecer en modo lurker. No es que la actualidad desaparezca ni que la comunicación deje de generar contenido es que, sencillamente, considero que el tiempo libre del puedo disfrutar estos días se lo merecen íntegramente mis hijas.

Si alguien tiene alguna reclamación que me busque en Twitter. Prometo contestar a todas las quejas. O no…

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