Vale Antoninus

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Tony Curtis y Marilyn Monroe, Con Faldas y a lo Loco

Hace una semana que murió Tony Curtis. Me hubiese gustado escribir algo antes pero el hombre propone y la vorágine dispone. De todos modos a él le va a dar igual lo que haya tardado y a mi, y a vosotros, casi que también. Además, tampoco pensaba escribir una de esas notas necrólogicas, rimbombantes y huecas, como las que los medios guardan en la nevera para estas ocasiones.

La única razón para escribir esto es que la muerte Curtis me entristeció en cierto manera. Algo bueno debió de aportar el actor a mi vida para que así fuese. Esta despedida es sólo es una nota de agradecimiento, precisamente, por esos buenos ratos que pasé en su compañía. Quizá Tony Curtis no será recordado como uno de los mejores actores de la historia, puede que tampoco uno de los más influyentes. Sin embargo, para mi, su filmografía incluye algunos de los títulos muy significativos. No quiero hacer un ranking pero sí que me apetece recordar un puñado de esos títulos que personalmente considero grandes y que pueden servir a modo de aproximación a cualquiera que tenga ganas de echar un vistazo a alguna de sus películas:

  1. Creo que la más antigua que recuerdo (y quizá una de las más flojas) sea el Gran Houdini. Recuerdo que era un título recurrente en uno de los primeros programas de cine en los que he trabajado; hacíamos reseñas de las películas que se emitían en C9 y esta era una de las que más frecuentemente se emitían. Es interesante porque fue uno de los primeros papeles protagonistas de Curtis en ese cine de entretenimiento que hacían los estudios en los 50 para testear a sus ‘candidatos a estrella’.
  2. Otra película algo floja pero muy, muy entrañable es Trapecio. Además de obras maestras como El Tercer Hombre o Nuestro Hombre en la Habana, Carol Reed dirigió obras de entretenimiento alimenticio. Creo que fue la última película de Burt Lancaster (grande!) con mallas y fue la primera que Gina Lollobrigida protagonizaba en Hollywood.
  3. La tercera de las cintas aventureras de Curtis que quiero recordar, y una de las últimas antes de convertirse en una gran estrella, es Los Vikingos. De pequeño me fascinaba esta película y desde entonces creo que es todo lo que el cine de aventuras debería ser: barcos-dragón, bandidos tuertos, luchas con espada y princesas escandinavas  ¿Se puede pedir más?
  4. Con Faldas y a la Loco. ¿Hace falta decir algo? No, de verdad ¿qué queréis que diga? Es una obra maestra. El American Film Institute la considera la mejor comedia de todos los tiempos. Es de Billy Wilder. Sale Jack Lemmon ¡Y Marilyn! En serio. Buscadla. Vedla. ¡YA!
  5. Espartaco. Otra obra maestra. Una de esas películas que parecen una conjunción astral (como Casablanca) en la que todo parecía conjugarse para hacerlas inviables y, sin embargo, han pasado a formar parte de la leyenda. El papel de Curtis era, además, uno de los más peliagudos. Tenía una escenita en la que Lawrence Olivier le tiraba los tejos (¿os suena aquello de las ostras y los caracoles?) con una sutileza tan explícita que espantó a los censores de la época (que se la cargaron dejando sin motivación a Antoninus, el personaje de Curtis). Es una de mis películas favoritas…

Reivindicando a Hitchcock

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Acabo de encontrarme con que esta semana se cumplieron 50 años del estreno en cines de Psicosis. Hace mucho tiempo que no hablo de cine y, dado que le dediqué cinco años de mi vida, debería recuperarlo más a menudo así que no voy a perder la ocasión de celebrar la efeméride.

Psicosis es una obra maestra y una pieza clásica de la cultura popular por su ejecución técnica, por su manejo del suspense, por la ruptura de los convencionalismos estéticos, por su influencia en el cine de terror posterior… Podría extenderme largo y tendido al respecto pero creo va a ser mejor que le echéis un vistazo al excelente resumen de sus virtudes que hicieron en Días de Cine.

Hitchcock es uno de los directores que más ha influenciado mi manera de ver (y entender el cine). He tenido la enorme suerte de crecer en una casa donde el cine era el gran entretenimiento y mi madre, desde su adolescencia, ha guardado especial predilección por las obras de este realizador. Gracias a ella descubrí muy pronto (supongo que más de lo debido) casi toda su extensa filmografía y creo que siento por Hitchcock la fascinación y el cariño que se tiene siempre por los primeros recuerdos.

Por eso a mi me gustaría aprovechar el cumpleaños para desempolvar la filmografía de este director y recordar otros cinco títulos que, personalmente, me parecen también imprescindibles. Realmente se trata de una lista muy personal y los he escogido por el significado que tienen para mi (lo que explica la ausencia de otras grandes películas como Vertigo o La Ventana Indiscreta) pero creo que puede servir como aproximación a un realizador absolutamente genial.

  • Yo confieso (1953): Fue la primera película de Hitchcock que vi; todavía me fascina el retrato del dilema moral del sacerdote, atrapado entre sus votos y su conciencia.
  • Con la muerte en los talones (1959): Una de las primeras películas de acción de la historia del cine, sería imposible entender el ritmo en sagas como Terminator, La Jungla de Cristal o, incluso, Indiana Jones sin la influencia de este film. Además, Cary Grant estuvo impecable, como siempre :)
  • Los pájaros (1963): Otra obra pionera; aunque bebe de las claves utilizadas en Psicosis, el terror aquí es mucho más inquietante por su discordancia con el entorno cotidiano en el que se desencadena (12 años antes de Tiburón).
  • Encadenados (1946): De nuevo Cary Grant, de nuevo impecable. Encadenados tiene una de las mejores secuencias de suspense de la historia; de hecho creo que la he visto media docena de veces y todavía me pongo nervioso con la vista a la bodega…
  • La soga (1948): Un hito en la historia del cine, Hitchcock la rodó en un falso plano secuencia de 80 minutos en los que logra mantener una tensión agobiante. Es una lección magistral de pulso narrativo construido únicamente sobre guión e interpretaciones.

Por cierto, una curiosidad: pese a haber dirigido una docena de filmes que pueden considerarse hoy en día obras maestras por su influencia para el desarrollo posterior del mundo del cine, Alfred Hitchcock nunca recibió un oscar como director…

El hombre lobo: Lon Channey ha vuelto

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Ayer fue mi cumpleaños así que la mejor manera que se me ocurrió para acabar el día fue irme al cine. Tenía curiosidad por ver el nuevo Hombre Lobo. Me había llamado la atención esa estética decimonónica y, como suelo tener ataques de nostalgia por los monstruos entrañables y sencillos de las pelis antiguas de terror me pareció una buena elección. La verdad es que no albergaba muchas esperanzas porque, últimamente, cuantas mas expectativas me genera una película más me defrauda después. Sin embargo El Hombre Lobo fue una sorpresa muy agradable.

No le busquéis originalidad, ni profundidad, ni complejidad. La película es simple, arquetípica y, sobre todo, muy honesta. Es de esas pelis que no aspiran más que a entretener y, por eso mismo, resulta ser un entrañable homenaje al clásico de la Universal en el que se basa.  Realmente me dio lo que iba buscando: un desarrollo clásico, efectos especiales bien hechos pero no excesivos, un montón de decorados reales (genial ese Londres frío, oscuro y tridimensional, alejado de los chromas de diseño), buenos actores bastante correctos y, por encima de todo, una atmósfera espectacular.

Es cierto que, en algunos momentos, el Hombre Lobo tiene una edición un poco extraña y, para mi gusto, le sobra casquería pero en general la peli es muy, muy divertida. Se aleja de la burla adolescente o videoclipera con la que han desifrazado últimamente a los hombres lobo y, además, revive mediante guiños frecuentes algunas de las mejores apariciones en pantalla de la bestia peluda. Y no le busquéis tres pies al lobo ;)

Invictos sin épica

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Invictus es la mejor película que he visto últimamente en el cine y, sin embargo, me ha defraudado. Supongo que las expectativas con las que fui a verla era demasiado altas. Claro que, tratándose de Clint Eastwood, es normal crearse esas expectativas. También es normal que después de Gran Torino, El Intercambio y Cartas desde Iwo Jima (quizá una de las mejores películas bélicas de la historia) uno esté acostumbrado a esperar películas con una calidad excepcional, muy por encima del mediocre panorama cinematográfico habitual. Si, además, la historia que vas a ver cuenta la historia de un personaje de la talla de Nelson Mandela el listón queda por las nubes.

Invictus tiene una factura impecable y un ritmo excepcionalmente bien llevado. Morgan Freeman mimetiza a Mandela de tal modo que brilla muy por encima del resto del reparto (incluído un Matt Damon con cuyo personaje no acabé de empatizar en ningún momento). Sin embargo la sensacion que deja la película es de absoluta superficialidad. Pese a la grandeza y la trascendencia del momento histórico del que habla apenas podemos llegar a entender lo que supuso la presidencia de Mandela; yo eché de menos una mayor profundidad a la hora de retratar el fenómeno del apartheid, de hacernos entender la división entre las dos sociedades surafricanas…

Sin ese retrato, sin ese trasfondo (que se esboza pero apenas se concreta) no podemos entender la épica que hay detrás de la figura de Mandela y el símbolo que debe ser ese equipo de rugby se queda cojo. Lo que me defraudó de Invictus fue precisamente eso, que la gran metáfora sobre el perdón, el compromiso y la grandeza que estábamos esperando ver se queda en una simple anécdota deportiva.

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