Comiendo gratis gracias al marketing online

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Ayer todo el equipo de Summon Press y parte del de Artvisual comimos por la cara en Rodilla. Es cierto que no nos pegamos el gran banquete, pero ya que un viernes te tienes que quedar a comer en la oficina, no está nada mal que te ahorren los 6€ del menú .

La invitación, además, puede es un excelente ejemplo de como funciona una campaña de branding aprovechando las posibilidades de la Red.

Las cosas sucedieron más o menos así. A media mañana uno de nuestros compañeros vio en la publicidad de Spotify una campaña de Rodilla que prometía invitar a la gente a comer. Accedió a la Web de la promoción y comprobó que la publicidad, en principio, no mentía. Después nos pasó la URL por mensajería instantánea y, de ahí, pasó al Twitter de Summon. Al final de la mañana nos habíamos inscrito una docena de personas.

A todos los que nos apuntamos nos llegó un MMS al móvil con un código bidi; cuando llegamos al Rodilla más cercano a la oficina lo capturaron con un móvil y…. Menú gratis para todos.

Realmente nuestra experiencia no deja de ser anecdótica pero me parece un ejemplo excelente de cómo cambiar el chip y pensar la publicidad en función de las posibilidades de las nuevas tecnologías. El resultado, en mi opinión, es que después del viernes Rodilla reforzó su imagen de marca entre nosotros y, todos los que nos beneficiamos de la oferta, hemos difundido nuestra experiencia gracias a las redes sociales actuando de prescriptores de la marca. No está nada mal para un banner, la verdad.

Transformar la audiencia en comunidad

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Acabando el análisis del que hablaba el otro día creo que he llegado algunas conclusiones sobre el camino que debe recorrer un medio de comunicación para aprovechar realmente las posibilidades comunicativas que ofrece la Red como revulsivo mediático.

Creo, sin duda, que el primer paso en esta línea es preguntarse “¿Qué público busco?“. Ya no vale decir “Todo, cuanto más, mejor”. Las estrategias que offline suman en Internet pueden dividir.

Teniendo claro cuál es el público que queremos es necesario aprender a conocerlo. Primero se deben investigar sus fuentes de información, sus intereses, el formato de los medios que lee y de las conversacines que genera (si las genera). En definitiva, conocer cómo es su vida online.

Lograrlo no es difícil, pero lleva tiempo. Hay varias maneras de conseguirlo: escoger un periódico que considermos que se adapta al perfil y rastrear sus comentarios (siguiendo los links que en ellos se añaden, los blogs a los que se redirigen…).

Conociendo de esta manera sus referentes y sus intereses llega la parte más difícil: generar un contenido que capte su atención, que entronque con la línea trazada a partir de la investigación previa y que lo mueva a implicarse en los hechos que le interesan.

Aquí llega la tercera fase: convertir el medio en una comunidad. En esencia la base de esta relación está en la interactividad, el feed-back sobre el que tanto han teorizado los expertos en comunicación. Las soluciones, como los públicos, son infinitas pero pueden agruparse en tres áreas:

  • Capacidad para generar contenido: a través de blogs, de comentarios, de recomendaciones
  • Capacidad para reconocerse e integrarse en una comunidad: grupos en redes sociales, galerías de fotos públicas, personalización de los contenidos y acceso directo a quienes los elaboran…
  • Capacidad para canalizar sus peticiones y sus requerimientos con respecto al contenido: el usuario debe sentirse el verdadero timonel del medio, guiando qué se publica y cómo
  • Capacidad para distribuir el contenido globalmente: a través de archivos descargables, versión para móvil, podcasts de video y audio…

El objetivo final será conseguir fidelizar un núcleo de lectores que, a su vez, actuarán de prescriptores, multiplicando el efecto de la comunicación.

ACTUALIZACIÓN 27/05/2009

Unas horas después de publicar este post me enteré vía Twitter de Mashable! que en el New York Times han fichado una Editoria para Medios Sociales. Se llama Jennifer Preston y va a orientar el trabajo de redacción para crear un flujo de información hacia y desde blogs, redes sociales, comunidades online… No sé, parece que algunos medios sí que empiezan a replantearse las cosas.

ACTUALIZACIÓN 04/06/2009

Parece que no vamos mal encaminados con lo que llevamos rondando últimamente en Summon Press; Chris Brogan – CEO de New Marketing Labs – ha publicado un artículo muy interesante en su blog sobre la diferencia real entre audiencia y comunidad que está generando un debate que vale la pena seguir

Pensar los medios de otra forma

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No creo que esté capacitado todavía para ir dando consejos sobre Inernet. A fin de cuentas no hace ni un año que logro actualizar mi blog más o menos regularmente y, pese a llevar años desarrollando contenido  para diferentes soportes online, todavía me considero un auténtico newbie.

De lo que si puedo hablar es de los vicios y las rutinas de los medios offline porque, a fin de cuentas, he pasado diez años dando tumbos por una u otra redacción. Precisamente desde esta perspectiva llevo unos días bastante liado con un análisis para un periódico online bastante potente que estamos desarrollando para un cliente.

Este trabajo me ha ayudado a reflexionar sobre la cacareada crisis de los medios y sobre la relación de amor-odio que viven los medios con la red. Internet ha contribuido a eliminar el viejo concepto de masa en el sentido en el que lo teorizó Ortega y Gasset; en cierto sentido y de determinada manera estamos muy cerca de ese Espacio Público que anhelaba Habermas, pero ahora resulta que a los medios eso no les hace tanta gracia.

La difusión deja de ser vertical para convertirse en algo totalmente horizontal que se define en clave de comunidad y los medios de comunicación que quieran triunfar en la red deben asimilar este principio.

Obviamente sigue existiendo un modelo de negocio basado en la masa pero sólo porque éste se ha heredado de los medios offline. Las centrales de medios siguen contando en GRPs y siguen tratando de vender a sus anunciantes que 1000 siempre es mejor que 1 pero ni siquiera los marketers más acérrimos confían en que esto siga siendo así.
Tal y como están las cosas – y viendo la tendencia que llevan – la palabra clave que deben asimilar los medios es COMUNIDAD. El problema es que los medios sepan verlo así y que sean capaces de realizar la transición que necesitan para adaptarse a esta estructura comunicativa mucho más abierta y, sobre todo, democrática.

Ángeles y palomitas

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Ayer por la noche Lucía y yo nos dimos una sesión de cine en sala grande. No es algo excepcional; cualquiera que nos conozca sabe que es raro que una semana no nos demos alguna dosis. Por eso, y por retomar viejos tiempos, voy a intentar que con cada visitilla al cine caiga un comentario en el blog. Me ha animado a empezar el hecho de que ayer viese una peli que las críticas no tardarán en poner a caldo pero que a mi me ha gustado bastante: Ángeles y Demonios.

Vaya por delante que no estamos ante un peliculón de los que harán historia. Pero yo tampoco me fui al cine buscando eso, la verdad. Ángeles y Demonios es, simplemente, un ejercicio de entretenimiento palomitero. Mejorando los resultados de El Código Da Vinci (que tampoco está tan mal) Ron Howard ha consiguido recuperar el espíritu de un cine de aventuras que la puñetera industria de Hollywood se empeña en matar.

Hacer películas para entretener no significa tratar al espectador como si fuese gilipollas, pasarse la coherencia interna del relato por salva sea la parte y aburrir hasta el ronquido con explosiones, persecuciones y frases que dan vergüenza ajena. No creo que haga falta hacer más mala sangre poniendo algunos ejemplos de bodrios en esta línea porque aquí no se salva ni el maestro Spielberg.

Frente a esta tónica mayoritaria en el cine de entretenimiento que invade las carteleras  Ángeles y Demonios tiene el mérito de conseguir meterte en la historia. No sabría decir cual es la combinación exacta de elementos que logran este meritorio resultado pero, sin duda, entre ellos están la producción impecable, el fantástico empleo de las localizaciones romanas, un tempo narrativo muy bien llevado y unos secundarios impecables.

La película tiene además la virtud de, pese a ser espectacular, no abusar de la grandilocuencia. Se nota el presupuesto y hay planos y efectos visuales realmente llamativos, pero la película no se basa en ellos para mantener la atención, al contrario; el aspecto visual es sólo una herramienta más al servicio de la narrativa. Creo que ese es el acierto de Ángeles y Demonios recuperar la estructura dramática típica del género de aventuras basada en los puntos de giro

Por supuesto que la película no es perfecta: el guión fuerza bastante algunos hechos (encajándolos casi que a martillazos) y, en general, varias de las premisas sobre las que se construyen las situaciones no se sostienen si las analizas detalladamente. Pero eso es un ejercicio que tienes que hacer a posteriori (si tienes ganas) porque mientras dura el film todo parece fluir a la perfección, el ritmo te arrastra y pasas dos horas recorriendo los secretos de las iglesias de Roma y disfrutando como un crío.

Para pasar un buen rato, entretenido y sin pretensiones.

Ah, se me olvidaba. No entiendo en absoluto la polémica que ha habido con el Vaticano. La Iglesia sale de esta película bastante bien parada ¿será que en la Santa Sede no se tomó nadie la molestia de leer el guión?

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