Invictos sin épica

Invictus es la mejor película que he visto últimamente en el cine y, sin embargo, me ha defraudado. Supongo que las expectativas con las que fui a verla era demasiado altas. Claro que, tratándose de Clint Eastwood, es normal crearse esas expectativas. También es normal que después de Gran Torino, El Intercambio y Cartas desde Iwo Jima (quizá una de las mejores películas bélicas de la historia) uno esté acostumbrado a esperar películas con una calidad excepcional, muy por encima del mediocre panorama cinematográfico habitual. Si, además, la historia que vas a ver cuenta la historia de un personaje de la talla de Nelson Mandela el listón queda por las nubes.

Invictus tiene una factura impecable y un ritmo excepcionalmente bien llevado. Morgan Freeman mimetiza a Mandela de tal modo que brilla muy por encima del resto del reparto (incluído un Matt Damon con cuyo personaje no acabé de empatizar en ningún momento). Sin embargo la sensacion que deja la película es de absoluta superficialidad. Pese a la grandeza y la trascendencia del momento histórico del que habla apenas podemos llegar a entender lo que supuso la presidencia de Mandela; yo eché de menos una mayor profundidad a la hora de retratar el fenómeno del apartheid, de hacernos entender la división entre las dos sociedades surafricanas…

Sin ese retrato, sin ese trasfondo (que se esboza pero apenas se concreta) no podemos entender la épica que hay detrás de la figura de Mandela y el símbolo que debe ser ese equipo de rugby se queda cojo. Lo que me defraudó de Invictus fue precisamente eso, que la gran metáfora sobre el perdón, el compromiso y la grandeza que estábamos esperando ver se queda en una simple anécdota deportiva.

Pitufos del espacio

No tenía pensado escribir sobre Avatar. La vi al poco del estreno, me gustó, me lo pasé bien, me comí un montón de palomitas y disfruté de una peli de aventuras con mucho ritmo. La década larga que se pasó el señor Cameron dándole vueltas a la cabeza para convertir Pandora en algo más que un decorado hueco han dado un buen resultado. Sin embargo, con el revuelo que se ha montado últimamente (incluido ese sospecho giro comercial  de los Globos de Oro), he decidido subirme al carro de estos pitufos sobredimensionados y añadir yo también unas líneas sobre Avatar.Estela 1 - Fuego y Cenizas (Norma)

Es frecuente que, en una película como esta, se invierta mucho trabajo en dar riqueza visual a la ambientación en detrimento de la historia que se cuenta. Supongo que ninguno esperábamos una trama como la de Testigo de Cargo pero me ha hecho gracia comprobar que más de uno ha encontrado (y ha documentado) los paralelismos entre la película de Cameron y otra aventura colonial: Pocahontas. De hecho, los que sepan inglés, pueden comprobarlo ellos mismos en esta sinópsis de Avatar.

Pero Disney no es la única influencia que me he encontrado y, de hecho, esta otra me ha hecho bastante más gracia. Por lo visto Cameron, o alguien de su equipo, es aficionado al cómic europeo. Creo que todo el que haya visto la película reconocerá esta imagen de la serie francesa Estela (Sillage); sin entrar ya a valorar  los conceptos comunes en la historia, no me negaréis que podemos apuntarla como una de las fuentes de inspiración de Avatar…

De todos modos, el hecho de que la película se haya construido sobre algunos materiales preexistentes no le quitan mérito a Cameron. Su película es divertida, ha alcanzado importantes logros técnicos y lleva camino de convertirse en un fenómeno de masas. Tampoco le vamos a pedir más.

2010… ¿proyectos?

Iniciamos el 2010 con una economía paralizada; toda España llora triste y compungida sin saber como pagar las letras de los tres apartamentos y el bemeuve…. ¿toda? ¡No! Un hatajo de irreductibles emprendedores se han empeñado en aguarles el titular de inmovilidad absoluta a Intereconomía Televisión y han empezado año apostando con novedades.Algunos incluso se han llevado sus proyectos a ver mundo y, a día de hoy, me encuentro con que el equipo formado por Soma Comunicación, Webmetrics y la profesora Elvira García de la UCH ha conseguido que su “Post your Tweet Local” esté en la segunda fase del prestigioso Knight Challenge - un proceso anual de selección de los proyectos de comunicación local más novedosos.

Post Your Tweet Local es un agregador de twits sobre información hiperlocal que permitirá a los usuarios clasificar los mensajes en función de su utilidad y del público al que pueden resultar más útiles. El proyecto es interesante y, además, creo que puede resultar muy útil para canalizar toda la información que, diariamente, volcamos en Twitter. Además, necesitan vuestros votos y comentarios para batir todos los proyectos, también interesantes, que los del Knight van a mirar con más cariño por ser estadounidense.

Por cierto, otro proyecto que necesita vuestros votos es el de Juanra Vidal: Rifalia. ¿Que no conocéis Rifalia? Pues eso tiene solución: echad un vistazo  la descripción que hacen en el BBVA Open Talent y, de paso, le dais algún voto. El proyecto – que ya salió ganador en el concurso de Bancaja Jóvenes Emprendedores del 2009 – es un sistema de Rifas online donde se sortearán premios de importante cuantía. Si todo va bien, lo veremos en marcha en unos meses.

Zombies, palomitas y heavy metal

Después de pasarme media vida consumiendo cine he llegado a la conclusión de que sólo me gustan dos tipos de películas: las que son buenas y las que no aspiran a serlo. Y estas segundas, si están bien hechas, me gustan mucho. El cine nació como un entretenimiento de barraca de feria y, pese a que todas las obras maestras que ha generado desde entonces lo han convertido en un arte por méritos propios, a mi también me gusta comprarme un enorme cucurucho de palomitas y ver una peli gamberra y sin pretensiones que aspire únicamente a hacerme pasar un buen rato.

Ayer pasé uno de esos buenos ratos gracias a Bienvenidos a Zombieland. Me imagino que no sorprenderé a nadie si digo que no es una buena película. Sin embargo es una película honesta que, precisamente, no aspira a nada más que a resultar divertida. Y lo consigue. La historia es simple, los personajes están son bastante esquemáticos y la película es muy salvaje, pero Bienvenidos a Zombieland es también una road-movie llena de humor, de guiños cinéfilos impagables y con una banda sonora muy potente.

Desde unos títulos de crédito – geniales en su montaje a ritmo de For Whom The Bell Tolls de Metallica – visualmente impactantes, la película marca un tono gamberro que se acentúa con diálogos bordes y con un Woody Harrelson que ha disfrutado a fondo, y se nota, haciendo la película. Me encantó toda la secuencia de la mansión de Beverly Hills y creo que la aparición de Bill Murray es todo un homenaje a ese gran cine de entretenimiento que se hacía en los 80.

Para mi, Bienvenidos a Zombieland ha sido todo lo que Grindhouse podría haber llegado a ser si Tarantino y Rodriguez no la hubiesen inflado de pretensiones: un entretenimiento fácil y simpático cargado de balas, zombies y heavy metal. Tampoco se le puede pedir mucho más ¿no?